Madre e hijo

 

Este miércoles 17 de julio se inauguró oficialmente en San José, Costa Rica, la Unidad de Medicina Reproductiva de Alta Complejidad (UMRAC) en donde las primeras 15 mujeres con problemas de fertilidad recibirán tratamiento de fertilización in vitro, FIV, de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). Esto en cumplimiento a una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

En el año 2000 la Sala de lo Constitucional de Costa Rica prohibió en todo el país la utilización de la fecundación in Vitro como técnica de reproducción asistida por considerar que es violatoria del derecho a la vida.

Debido a este fallo, diez parejas que se vieron impedidas de concebir mediante esta técnica demandaron al estado costarricense ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos con el fundamento de que la prohibición violaba los derechos humanos en Costa Rica, como el derecho a la privacidad, a fundar una familia, a la no discriminación y al derecho en general de la protección del estado, ante cualquier situación que propicie el atropello a esos derechos.

La Comisión, después de diez años, concedió la razón a los demandantes y solicitó Costa Rica revertir la situación, otorgando como plazo el 1 de febrero de 2011, fecha que fue prorrogada ante la falla en la implementación de un plan y la posterior oposición en la Asamblea Legislativa de aprobar una ley que regulara la fertilización in vitro.

Tras el fallo de Costa Rica de cumplir con la decisión de la Comisión, el caso llegó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la que en 2012 condenó al estado de Costa Rica a permitir dicha técnica de fertilización lo antes posible además de “adoptar todas las medidas legales, administrativas y de otra índole que sean necesarias para evitar que hechos similares vuelvan a ocurrir en el futuro”.

Las técnicas de fertilización in vitro fueron nuevamente legales en Costa Rica no mediante la aprobación de una ley, sino de un decreto firmado en septiembre de 2015 por el presidente Luis Guillermo Solís, del que la Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó su aplicación en 2016.

Desde entonces se han hecho procedimientos privados, pero es hasta ahora que el estado abre la primera unidad de medicina reproductiva, la que, según proyecciones al 2025 atenderá a 178 pacientes al año, cada una con el derecho a realizarse un máximo de dos ciclos o intentos para lograr el embarazo.

Si se logra el embarazo, la paciente recibirá un seguimiento médico en la UMRAC hasta las 12 semanas de gestación y después será referida a la consulta de alto riesgo obstétrico del hospital ubicado en su zona de residencia.

Según el director ejecutivo de la Caja Costarricense de Seguro Social, un 80 por ciento de los casos de infertilidad se resuelven con técnicas de baja complejidad, como la inseminación artificial, de tal forma que a la UMRAC llegarán quienes hayan pasado por este filtro, que corresponde a un 15 por ciento de las parejas que no pueden lograr la fecundación con técnicas menos complejas.

De la población total costarricense se calcula que un 3.3 por ciento requerirá técnicas de reproducción asistida de alta complejidad.

“Las familias que esperan FIV se sienten muy contentas con la apertura de la Clínica FIV (Unidad de Medicina Reproductiva de Alta Complejidad) que inició funciones el 3 de junio y que brinda ya las primeras atenciones médicas”, manifestó en un comunicado el abogado Hubert May, abogado que representó a un grupo de parejas infértiles ante la Corte Interamericana.

La apertura de este centro es una buena noticia para las parejas que sufren infertilidad.

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