Pies de niño

 

En un caso que nos deja ver diferencias culturales y jurídicas, la juez Teresia Matheka del Tribunal Superior de Kenia concluyó que no es necesaria la prueba de ADN para verificar la paternidad de quienes reclaman parte de una herencia cuando lo hacen como dependientes.

En el caso se enfrentaron dos co-esposas, identificadas como PN y CW, por la herencia de un hombre. CW trabajó como empleada doméstica de la familia hasta que se enamoró del esposo y mantuvo una relación afectiva con él hasta su fallecimiento en 1999.

La ley civil en Kenia regula cinco tipos de matrimonio: civil, cristiano, hindú, musulmán y costumbrista y se acepta la poligamia de tal forma que el matrimonio es descrito en la ley como “la unión voluntaria entre un hombre y una mujer ya sea en una unión monógama o polígama y registrada de conformidad con esta ley”.

Ante el tribunal civil CW pidió ser nombrada albacea conjunta de la sucesión en su calidad de co-esposa y que se reconociera como herederos a sus tres hijos al haber sido dependientes del testador. PN, por su parte, negó esas solicitudes y pidió que, en todo caso, se hicieran pruebas de ADN a los hijos para probar la paternidad del esposo.

CW se opuso a la realización de la prueba de paternidad con el argumento de que sus hijos se presentaban ante la sucesión como dependientes económicos conforme con la Sección 29(b) de la Ley de Sucesiones, sosteniendo que “no es necesario probar la paternidad porque los tres hijos piden heredar como dependientes del fallecido”. Para demostrar esta dependencia presentó copias de las cédulas de identidad de los hijos.

Al emitir su decisión, la juez Teresia Matheka desechó la petición de CW de ser nombrada albacea conjunta de la sucesión porque no ha probado aún haber contraído matrimonio con el fallecido y, por tanto, no es posible considerarla legalmente como co-esposa.

La petición de PN de realizar la prueba de ADN a los hijos de CW también fue desechada por la juez al concluir que al presentarse como dependientes no se tiene que mostrar la relación biológica y no es necesaria la prueba genética de ADN. Se trata de una decisión que podría dar un nuevo rumbo a las múltiples disputas que en la materia existen en Kenia ya que en numerosos casos se busca excluir de la sucesión a hijos por no presentar las pruebas de paternidad, encontrando en su lugar la opción de solicitar participación de la masa hereditaria como dependientes económicos.

El caso sobre el que la juez Matheka se pronunció lleva 19 años en disputa. Aunque su decisión es un avance para desenredar el proceso, todavía falta camino por recorrer pues PN tiene la posibilidad de apelar.

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