Billetes de euros

 

El parlamento de Francia aprobó el día de ayer un impuesto del 3% sobre los ingresos de las mayores empresas tecnológicas que dan servicios a los consumidores franceses.

La legislación, llamada "tasa GAFA" (un acrónimo para referirse a Google, Apple, Facebook y Amazon), fue aprobada por un último voto a mano alzada en el Senado después de haber pasado previamente por la cámara baja.

La estrategia generalizada de estas esas empresas es establecer una empresa principal donde las tasas impositivas son menores y pagar ahí el grueso de los impuestos derivados de sus ingresos, y pagar pocos impuestos en los países donde esos ingresos se generan el dinero, ya que en cada país hay una empresa intermediadora.

La idea es imponer una tasa del 3% como impuesto por servicios digitales a las empresas tecnológicas de Internet que facturan más de 750 millones de euros a nivel mundial al año y que generan ingresos en el país galo por un mínimo de 25 millones. Basándose en ese criterio también afectaría a Uber y Airbnb, entre otras empresas tecnológicas.

Con este impuesto el gobierno francés espera recaudar unos 400 millones de euros (450 millones de dólares) en 2019 y 650 millones (732 millones de dólares) en 2020 y considera que dar este paso es de “justicia social”.

Inicialmente existía la propuesta de que fuera un impuesto europeo, es decir, que se aplicara en toda la Unión Europea, y se ha venido negociando al menos desde 2018, pero en marzo, los países miembros de la Comisión Europea rechazaron el proyecto ante la persistencia del bloqueo de Dinamarca, Suecia, Finlandia e Irlanda. Este último país es uno de los que se beneficia con el esquema de evasión de los gigantes de Internet porque algunos han ubicado en ese país su sede europea por la baja tasa impositiva.

Los impulsores de la tasa esperan que el impuesto avance con base en un acuerdo en el marco de la OCDE a finales de 2020. El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Pierre Moscovici, afirmó que el ejecutivo comunitario no retirará su propuesta legislativa al entender que, si en 2020 la OCDE no ha sido capaz de sacar adelante la tasa, los estados miembros retomarán el impuesto.

Pero Francia no quiso esperar más.

La idea no ha gustado a Estados Unidos, que ya amenazó a través de su Oficina de Comercio Exterior el inicio de una investigación a la conocida también como tasa Google de la que podrían derivar la aplicación de aranceles a las importaciones francesas si determina que el gravamen penaliza injustamente a sus empresas y afecta el comercio.

Más información eleconomista.com.mx

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