Puerto, muelle

 

El sábado pasado las autoridades italianas detuvieron a la capitana del barco Sea-Watch 3, la alemana de 31 años Carola Rackete, a la que han imputado por violencia contra un buque de guerra, derivado de un incidente en el puerto de Lampedusa cuando la capitana atracó el barco con 40 personas que había rescatado hacía más de dos semanas en el mar.

El gobierno italiano ha sido muy claro respecto de su postura antiinmigrantes. Por ello, el ministro del Interior, Matteo Salvini, instó para que se detuviera a la capitana y fuera imputada por violencia contra un buque de guerra, un delito que acarrea 10 años de prisión, más la imposición de una multa de 50,000 euros por llevar sin autorización personas al puerto. Además, enfrenta cargos de tráfico de personas.

Se trata de una situación que ha generado mucha polémica no sólo desde el punto de vista político o humanitario, sino también legal pues al parecer en este caso se contraponen las leyes italianas con el derecho internacional marítimo.

Los hechos ocurrieron cuando la capitana Rackete llegó al puerto de Lampedusa con los inmigrantes rescatados a bordo de su embarcación. Un barco italiano de aduanas intentó obstaculizar su llegada a puerto y durante las maniobras Rackete chocó ligeramente con la embarcación. Del incidente no se reportaron personas lesionadas, pero el ministro italiano interpretó el hecho como un “acto de guerra” y de ahí la imputación del delito.

Respecto de esta situación, Deutsche Welle entrevistó a la profesora de derecho marítimo y derecho internacional de la Universidad de Kiel, Nele Matz-Lück, quien opinó que las regulaciones italianas y las internacionales no coinciden del todo.

“Por un lado está el derecho marítimo internacional que señala que los capitanes deben rescatar a las personas y llevarlas a un puerto seguro, pero no hay obligación de los estados costeros de ser ese puerto seguro”, explicó la profesora.

La profesora opina que, aunque el estado italiano estaba en todo su derecho de negar la entrada a puerto, la confrontación definitivamente no se puede configurar como un acto de guerra.

En opinión de Constantin Hruschka, investigador del Instituto Max Planck en materia de derecho y políticas sociales, aunque los barcos deben seguir las instrucciones de puerto, si tienen una situación de emergencia, como que falte agua o que la comida se esté echando a perder, pueden forzar su entrada a puerto. “Hasta qué punto esa situación era mala es una cuestión de interpretación”, dijo el investigador.

Si Carola Rackete conocía las políticas italianas respecto de los inmigrantes, la pregunta que se hacen muchos es por qué decidió llevarlos a Italia y no regresarlos a Libia, por ejemplo.

“Por un lado, no hay obligación de llevar a nadie al puerto más cercano” explicó la profesora Matz-Lück. “pero debe ser un lugar seguro”, añadió la catedrática, “y ese lugar seguro no significa tierra firme, significa un lugar donde las personas puedan satisfacer sus necesidades básicas. Así que Libia, claramente, no califica como tal”.

Respecto de por qué no los llevó a otro puerto en Europa, la profesora Matz-Lück explicó que la legislación marítima deja muchas opciones a los capitanes para decidir la mejor opción del sitio a donde llegar con fundamento en varias variables como el abastecimiento de agua, de combustible o la situación a bordo.

El otro tema que se abre a debate es el delito de tráfico de personas el que bajo el derecho internacional se actualiza sólo si existe algún beneficio o ganancias. Sin embargo, la ley italiana no lo tipifica de esta manera.

“La gran pregunta ahora es si un estado puede decidir que alguien que ayude puede ser imputado”, dijo el profesor Hruschka. “Las leyes de la Unión Europea establecen que sólo la inmigración ilegal debe ser combatida. Y Salvini señala que es más eficiente si todos pueden ser sancionados en lugar de hacer excepciones. Así que hay un cierto espacio de interpretación y es por eso por lo que este caso está tan caliente”.

La última palabra sobre este debate legal la tienen los tribunales italianos lo que deberán decidir si la capitana Carola Rackete cometió con sus actos alguno de los delitos que se le imputan.

ACTUALIZACIÓN:

El martes 2 de julio un juez italiano desechó los cargos presentados en contra de Carola Rackete señalando que el decreto de seguridad no es aplicable en casos de rescate como este. La decisión fue motivo de gran indignación de Matteo Salvini quien en su cuenta de Twitter escribió: "¿Qué tienes que hacer para ir a la cárcel en Italia? Me avergüenzo de aquellos que permiten que el primer matón extranjero llegue a este país y desobedezca las leyes y ponga en riesgo la vida de los militares. Mala señal, señor juez."

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