Cristal roto

 

En una resolución emitida este martes, la Corte Federal Administrativa de Alemania concluyó que el caso presentado en contra de una empresa operadora de viajes por el accidente que sufrió un niño debe ser revisado a la luz de los reglamentos españoles de construcción.

Se trata de una demanda presentada por una persona que en 2016 contrató un viaje con la operadora de turismo Tui a Gran Canaria. En el primer día de la estancia de una semana, el hijo de la pareja del contratante chocó con una puerta de vidrio en un balcón del hotel y se lastimó. Resultado de los múltiples cortes, el niño de siete años no pudo nadar durante cinco días.

Por lo desastrosa que debió haber sido esa semana, el contratante concluyó que el viaje había sido un desperdicio de tiempo y dinero y responsabilizó a Tui por lo ocurrido, exigiendo una casi 7,000 que incluyen una compensación euros por las malogradas vacaciones, el reembolso de lo pagado y el costo de curar las lesiones del niño.

El tribunal de primera instancia falló en contra del peticionario porque encontró que en la puerta de cristal del hotel se habían colocado dos calcomanías a la altura de los ojos de un adulto y de sus caderas y que eso había sido advertencia suficiente del peligro.

La sentencia fue apelada alegando que las calcomanías no cumplían con las reglas de construcción españolas, por lo que el Tribunal Regional Superior de Celle, en el estado de Baja Sajonia, preguntó a la Corte Federal de Justicia, Bundesgerichtshof, BGH, con sede en Karlsruhe, si los tribunales alemanes tienen jurisdicción para conocer de este asunto si se cuestionaba la responsabilidad a la luz de legislación extranjera.

Sobre el asunto, el panel de jueces del BGH, presidido por el juez Klaus Bacher, concluyó que si la puerta era de cristal a prueba de golpes las calcomanías de advertencia debían haber sido más grandes, pero que eso se debe resolver conforme con la reglamentación española en la materia. En este sentido el caso debe regresar a primera instancia en donde se analizará bajo esta nueva óptica para determinar si el infortunado accidente fue responsabilidad exclusiva de los cuidadores del niño o si la operadora de viajes es responsable por no haber verificado que las instalaciones de los hoteles que ofrece en los lugares de destino representan algún peligro para los turistas.

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