Cenicero lleno de colillas

 

El próximo 20 de agosto inicia la vigencia en Tailandia de una ley que prohíbe fumar dentro de las casas cuando se pone en riesgo la salud de otras personas por la inhalación del humo.

El objetivo de esta ley, que es probablemente la más estricta en la materia, es reducir el número de muertes al año relacionadas con la inhalación de humo de segunda mano y proteger a los más vulnerables, especialmente los niños que se encuentran más expuestos a los peligros del humo porque sus pulmones se están desarrollando.

Según el sitio healthychildren.org, “el humo de segunda mano (también conocido como humo de tabaco en el ambiente) es el humo exhalado por un fumador y el humo que proviene de la punta de un cigarrillo, pipa o cigarro encendidos. Contiene, aproximadamente, 4.000 sustancias químicas. Muchas de estas sustancias son peligrosas. Se sabe que más de 50 de ellas causan cáncer. Cada vez que los niños inhalan el humo de segunda mano, se ven expuestos a estas sustancias químicas.”

Los legisladores tailandeses han otorgado a los fumadores un periodo de gracia de 90 días antes del inicio de la ley para que busquen la forma de dejar el nocivo hábito de fumar. Este plazo empezó a correr a partir de que la Ley de Desarrollo y Protección Familiar que prevé la disposición, fue publicada en la Gaceta Real.

“El año pasado, 8278 personas fallecieron debido al humo de segunda mano”, declaró a los medios Ronnachai Khongsakon, jefe del Centro de Investigación del Control del Tabaco y Gestión del Conocimiento.

En el estudio realizado por el mencionado Centro, se encontró que el 33 por ciento de los fumadores lo hace en sus casas y el 74 por ciento fuma todos los días.

El Ministerio de Salud anunció que en 2018 un total de 54,512 personas murieron en Tailandia por enfermedades relacionadas con el tabaco.

Pese a lo estricta de la ley, los legisladores omitieron establecer las sanciones a las que los fumadores se hacen acreedores por infringir la ley. Se faculta a los tribunales juveniles y penales a conocer de las denuncias que se pueden presentar en los Centros Familiares y de Protección, y en tanto no se fijen otras sanciones los jueces podrían ordenar a los fumadores dejar de fumar en sus casas o remitirlos a talleres que les ayuden a dejar la adicción al tabaco.

Se trata de una ley muy interesante que seguramente será recurrida judicialmente además de que su ejecución será muy complicada.

Más información bangkokpost.com

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