Papá con niña

 

El Tribunal Superior de Australia, máxima instancia judicial, publicó este miércoles su decisión respecto del caso presentado por un donador de esperma que buscaba ser reconocido como progenitor de la niña nacida de la donación.

El donador se presentó en tribunales con el seudónimo de Robert Masson. En 2006 donó su material genético de forma personal y privada a una amiga, identificada en la corte como Susan Parsons. De esta inseminación nació una niña.

Robert Masson se involucró directamente en la crianza y educación de la niña, no solo mediante ayuda financiera sino con su presencia física, participando activamente en las actividades de la niña, como siendo voluntario en el comedor escolar. Además de aparecer en su certificado de nacimiento como padre de la menor y de haberle dado su apellido, la niña y su hermana menor lo llaman “papá”.

Cuando la niña tenía 10 años y su hermana 9, Susan y su pareja, Margaret, quisieron mudar la residencia de las niñas de Australia a Nueva Zelanda donde las mujeres contrajeron matrimonio en 2015. A esta mudanza se opuso Robert Masson quien presentó su caso ante un tribunal para ser reconocido como el padre de la niña.

En primera instancia el tribunal concedió la razón a Masson, pero en la apelación una corte de lo familiar falló en contra y concluyó que los donadores de esperma no se consideran progenitores de forma automática.

La controversia legal ha radicado desde entonces en las leyes que se deben aplicar al caso. Así, las Parsons alegaban que se debía aplicar la ley estatal que aunque no lo señala expresamente, se inclina hacia la consideración de que los donadores de material genético no son progenitores y carecen, por tanto, de todo derecho y obligación derivado del parentesco.

La ley federal australiana, si bien no establece definitivamente si los donadores tienen derechos de progenitura, es más amplia en su interpretación por lo que Robert Masson expuso que su caso debía ser juzgado conforme con esta ley y considerado el padre de la niña.

Así, dijo ante el Tribunal Superior ante el que apeló la decisión, que cada caso de donación de esperma debía ser deliberado en lo individual y que, conforme con la ley federal, se debería considerar en la decisión no sólo la aportación del material genético sino también la participación en la crianza social y psicológica de los niños. Sus abogados expusieron que en vista de su participación en la vida de la niña debía ser considerado como padre y no sólo como donador de esperma.

El término “progenitor”, dijeron, debía ser tomado entonces en su sentido contemporáneo. Con esta posición estuvieron de acuerdo el fiscal general de la mancomunidad, Stephen Donaghue, y el abogado independiente para la infancia.

Las audiencias de este caso se sostuvieron el pasado mes de abril y fue hasta este miércoles cuando el Tribunal Superior publicó su decisión concediendo derechos plenos de paternidad a Robert Masson.

“La mayoría sostiene que no se presentó ninguna razón para dudar de la decisión del primer juez de que el promovente es el padre de la menor”, se lee en la decisión judicial.

Más información smh.co.au

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