Pollitos

 

La Corte Federal Administrativa de Alemania, Bundesverwaltungsgericht, máxima instancia en materia administrativa, concluyó que es legal que los productores de huevo y de pollo maten masivamente pollitos masculinos por su inutilidad para la industria, ganando con ello los intereses económicos de la industria.

Se trata de uno de los actos más sanguinarios y, sin embargo, menos comentado, que se cometen en la industria alimentaria, en el que los pollos machos que nacen en las granjas productoras de huevo son inmediatamente colocados en bandas transportadoras que los conducen a una prensa, para aplastarlos por su inutilidad para el negocio del huevo.

Por la crueldad del acto, el ministro del interior de Renania del Norte Westfalia firmó una prohibición a esta práctica en 2013, pero once granjas productoras de huevo decidieron recurrir este acto administrativo ante los tribunales.

El primer párrafo de la Ley de Bienestar Animal de Alemania dispone: “Nadie debe infligir dolor, sufrimiento o daño a una mascota sin una causa razonable”.

En mayo de 2016 el juez de la ciudad de Münster, falló a favor de las granjas concluyendo que la industria tenía una causa razonable que es que la crianza de los pollitos de sexo masculino que nacen son una carga desproporcionada para los negocios porque mantenerlos no representan ninguna ganancia. Para las empresas, los pollos masculinos son una carga porque crecen más lento que las femeninas por lo que no sirven para la industria de la carne y tampoco, obviamente, para la industria del huevo.

Llegado el caso ante la máxima instancia en Leipzig, se confirma la legalidad de la matanza de unos 45 millones de pollitos al año, pero estableciendo que es permisible en tanto no se encuentren otras formas para determinar el sexo de las aves antes de que eclosione el huevo, lo que significa que las razones económicas no se consideran ya una causa razonable.

En la búsqueda de alternativas al aplastamiento de los pollitos y de otras formas de matanza como la asfixia, la industria alemana se dio a la tarea de encontrar la forma de determinar el sexo antes del nacimiento. Así, la empresa Seleggt desarrolló una técnica no invasiva para determinar el sexo del embrión a partir del día siete desde la fertilización de tal forma que los masculinos puedan ser destruidos antes de la eclosión. Se trata de una tecnología que no es ampliamente usada todavía, pero que busca crecer al concientizar a los consumidores que no tienen mucho conocimiento de prácticas usuales en la industria del pollo como la aquí descrita.

Más información bbc.com

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