Cubetas de pollo de KFC

 

La decisión de municipalidad de Ixelles, uno de los diecinueve municipios de la Región de Bruselas-Capital, en Bélgica, de no otorgar permiso para la apertura de un local de comida rápida de KFC, ha sido criticada por los empresarios de la región que sostienen que es una decisión carente de fundamento legal.

Ixelles o Elsene se encuentra situada al sur de Bruselas y está dividida en dos zonas, una de ellas conocida por su alta concentración de personas originarias de África, que se concentra principalmente en el barrio conocido como Matongé, en las cercanías de Porte de Namur donde se pretendía abrir el local de KFC, cadena de restaurantes que vende pollo frito. En la zona ya hay otro restaurante de comida rápida llamado Quick, de una cadena de restaurantes franceses, y un poco más lejos se localizan locales de McDonald’s, Burger King, Pizza Hut y Hector Chicken.

Esta semana KFC abre su primer local en Bélgica en la ciudad de Bruselas, en la Gare du Nord, una de las tres grandes estaciones de trenes, pero la intención es la de abrir más locales, uno de ellos en Ixelles.

Por la alta concentración de restaurantes, dieciséis en una franja de 100 metros, la municipalidad negó el permiso para el local de KFC en Ixelles, argumentando que el local es una amenaza para la variedad de comercios y el atractivo mercantil de la zona.

La decisión fue apelada por KFC ante las autoridades de la Región Bruselas-Capital, sin embargo, el concejal de Planeación Urbana, Yves Rouye, espera que la decisión de negar el permiso sea confirmada por la Región.

Anton Van Assche, miembro de la unión de empresarios autónomos, UNIZO, espera otro resultado: “Entiendo que la municipalidad quiera dar el mensaje de que este tipo de negocios de comida no encaja en ese lugar, pero los argumentos citados no tienen fundamento legal suficiente. ¿Qué es comida? ¿Qué es saludable? Es muy ambiguo. Todos deben ser tratados con equidad. La Región no podrá hacer otra cosa que proceder con el permiso”.

Al cuestionarse sobre otras formas para impedir la apertura del local, Van Assche dijo que “existe todo tipo de impuestos, pero no estamos a favor de que se utilicen. Estos impuestos dicen: nosotros no lo queremos, pero mientras pagues lo puedes hacer de cualquier manera”. Concluyó que “imponer impuestos a una gran cadena de comida rápida podría no ser la solución porque lo pagarían”.

Este caso recuerda la decisión que en Italia la ciudad de Florencia tomó para negar la apertura de un local de McDonald’s en la Piazza del Duomo, una de las plazas más tradicionales e históricas de la ciudad renacentista. La decisión tomada por el alcalde de Florencia fue luego confirmada por un comité técnico, lo que llevó a McDonald’s a demandar a la ciudad reclamando una compensación por daños de 17.8 millones de euros que estiman dejarán de ganar en los próximos 18 años por la oposición a la apertura de su tienda. Previo a esta decisión, el Vaticano también le negó la apertura de un local cerca de la Plaza de San Pedro.

Ya veremos qué pasa con KFC en Bruselas.

Más información brusselstimes.com

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