Elefantes

 

Esta semana el gobierno de Botswana anunció el levantamiento de la prohibición de la cacería de elefantes.

Botswana es el país con la mayor población de elefantes, que desde 1991 se ha triplicado a 160,000. Este país es uno de los lugares más seguros para los elefantes según algunas organizaciones, pero debido al incremento de la población de esta especie los problemas en las diferentes aldeas se han incrementado por la destrucción de cultivos y la muerte de personas. Así, se reportó la muerte de 14 personas entre febrero de 2018 y marzo de 2019.

Cuando en 2018 llegó al poder el presidente Mokgweetsi Masisi, creó un comité para revisar la prohibición. Este comité entregó sus conclusiones el pasado mes de febrero y entre sus recomendaciones estableció el levantamiento de la prohibición de cacería de elefantes.

Al dar a conocer el levantamiento de la prohibición, el gobierno, a través de un comunicado emitido por el Ministerio del Ambiente, Recursos Naturales, Conservación y Turismo, aseguró que “el restablecimiento de la cacería se lleva a cabo de forma ordenada y ética”.

La noticia no ha caído bien a muchos grupos y organizaciones que tratan de proteger la vida de los animales. Entre esas voces está la del expresidente Ian Khama, para quien la medida fue tomada para ganar los votos rurales en las próximas elecciones de octubre y aseguró que se trata de una medida que podría dañar el turismo, una actividad que representa una quinta parte de la economía del país africano.

Pero hay otras organizaciones que dan la bienvenida a la decisión, como Survival International que protege a grupos indígenas y a etnias en diferentes partes del mundo, y la asociación de productores de Botswana cuya vocera, Debbie Peak, dijo en un mensaje de texto: “La conservación de nuestras especies es suprema, pero los derechos y formas de vida de las comunidades son tan importantes como las especies”.

El levantamiento de la prohibición, introducida en 2014 por el expresidente Khama, generará, sin duda, un nuevo debate sobre el tema, pues los esfuerzos internacionales se han canalizado hacia la detención del tráfico de marfil que proviene de la cacería de elefantes y rinocerontes.

El comercio de marfil quedó prohibido en 1989 bajo la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, CITES, que es un acuerdo internacional concertado entre los gobiernos con la finalidad velar por que el comercio internacional de especímenes de animales y plantas silvestres no constituya una amenaza para su supervivencia.

Pese a esta prohibición, en 2015 un juez en Botswana revirtió una sentencia en contra de dos ladrones de marfil por considerar que era demasiado severa y que uno o dos años de prisión para estos sujetos hubiera sido suficiente.

Previo a la imposición de la imposición de la cacería de elefantes, en 2012 la fotografía del entonces rey de España, Juan Carlos de Borbón, con un rifle en la mano y al lado de un elefante muerto tomada cuando andaba de safari en Botswana, dio la vuelta al mundo y generó grandes críticas.

Más información allafrica.com

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción parcial o total concediendo crédito a miabogadoenlinea.net