Mazo judicial

 

En un caso que inició en 2016, este viernes el Tribunal Superior de Kenia dará a conocer su decisión respecto de la petición de declaratoria de inconstitucionalidad de los artículos del Código Penal que tipifican como delito las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo.

El caso fue presentado en 2016 por tres organizaciones que en Kenia luchan por los derechos de la comunidad LGBT, pidiendo que se declarara la inconstitucionalidad de las secciones 162 (a) y (c) y la sección 165 del Código Penal en las que es delito mantener relaciones con personas del mismo sexo. Se trata de disposiciones que datan de 1930 y son un remanente de la era colonial.

Las audiencias del caso iniciaron ante el Tribunal Superior en febrero de 2018.

Las organizaciones argumentan que esos artículos son violatorios de diferentes derechos constitucionales como el derecho a la privacidad, a la libertad de expresión, a la salud, a la dignidad humana y el derecho a vivir libre de cualquier forma de discriminación.

“La misma Constitución de Kenia prohíbe la discriminación de cualquier tipo, así que es ilegal permitir la discriminación sobre bases de religión, tribu y orientación sexual. De esta forma, es contradictorio que en la Constitución se establezca la ilegalidad de cualquier forma de discriminación y por otra parte se mantengan leyes que discriminan a un grupo de la población”, declaró a los medios Otsieno Namwaya, investigador de Human Rights Watch.

El problema en Kenia es que no sólo se trata de que las personas puedan ser imputadas por mantener relaciones homosexuales, sino que se les niega incluso el derecho a la salud y a la seguridad pues las policías poco hacen para brindarles la protección que necesitan frente a ataques de terceros.

Hay quienes se oponen a la declaración de inconstitucionalidad de las mencionadas secciones del Código Penal. Una de estas voces es la del senador Irungu Kangata, quien también es parte en el proceso ante el Tribunal Superior.

Este senador ha dicho que, de fallar el Tribunal a favor de las organizaciones, buscarán otros mecanismos para detener lo que él y sus partidarios han llamado “la agenda gay”.

“Apelaremos, pero veo pocas probabilidades de éxito en nuestro poder judicial porque creo fervientemente que nuestro poder judicial ha sido secuestrado por las ONG. El mejor escenario sería avanzar un referéndum para reformar ciertos artículos de la Constitución y dejar bien claro que semejante comportamiento no se permite en Kenia”.

De fallar el Tribunal Superior por la inconstitucionalidad del delito, Kenia se convertiría en el primer país del este de África en despenalizar las relaciones homosexuales.

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