Manos escribendo

 

En medio de las acusaciones presentadas por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos por los sobornos pagados por padres y tutores para asegurar el ingreso de estudiantes a las mejores universidades de ese país, uno de esos estudiantes ha presentado una demanda en contra de la Universidad de Georgetown por la decisión de su expulsión.

El escándalo emergió cuando el Departamento de Justicia presentó acusaciones en contra de adinerados padres, entre ellos las actrices Felicity Hoffman y Lori Laughlin, por haber pagado a entrenadores y asesores universitarios cientos, e incluso millones de dólares, para asegurar un lugar a sus hijos en diferentes universidades, haciéndolos pasar como deportistas de élite cuando no lo eran.

Esta semana, varios de esos padres se declararon culpables de haber pagado un soborno. Uno de estos padres es Stephen Semprevivo quien aceptó haber pagado US$400,000 a un consejero universitario para que el exentrenador de Georgetown, Gordon Ernst, anotara a su hijo Adam Semprevivo como tenista profesional. Gordon Ernst ha sido acusado de conspiración para cometer extorsión, cargo del que se ha declarado no culpable. Como Ernst, entrenadores de otras universidades han sido imputados, así como el asesor William Singer, quien aparentemente orquestó el sistema.

En este escándalo, las universidades han quedado en el medio sin saber muy bien cómo reaccionar o qué hacer. En el caso de la Universidad de Georgetown, en Washington DC, un año antes de que se presentaran los cargos, notaron inconsistencias en los archivos de Gordon Ernst y en 2018 le pidieron su renuncia. Sin embargo, dicen no haber sospechado nunca de la comisión de un delito.

Si bien no se sabe muy bien si los estudiantes conocían de los pagos realizados por sus padres, Georgetown envió a dos estudiantes notificaciones sobre sus planes de expulsarlos bajo el argumento de que su admisión había sido rescindida. Si bien la universidad no dio a conocer los nombres de los estudiantes, debido a la demanda se sabe que uno de ellos es Adam Semprevivo de 21 años.

En la demanda, Adam Semprevivo, quien no ha sido imputado por delito alguno por el Departamento de Justicia, expone que, al decidir sobre su expulsión, la universidad no le concedió el derecho a un debido proceso, además que la universidad tuvo que haberse dado cuenta de las falsificaciones en su solicitud mucho antes de que el Departamento de Justicia presentara los cargos.

Al respecto, el abogado de Adam Semprevivo, David Kenner, dijo que la decisión de la universidad “es una sentencia de por vida”. “Él ha perdido tres años de su vida estudiando y sacando buenas notas, haciendo todo lo que se esperaba de él”. El abogado añadió que tras esta decisión será difícil para su cliente entrar a alguna otra universidad y que la decisión dañará todas sus perspectivas de empleo. “Potencialmente esto lo seguirá el resto de su vida”.

Las investigaciones respecto de la admisión de Adam Semprevivo empezaron en abril y tal situación le fue notificada al estudiante, concediéndole oportunidad de defenderse cuando le enviaron un correo con 29 preguntas.

Esta demanda, la que se cree es la primera de su tipo, podrá dar más luz sobre el asunto y el alcance de las acciones que las universidades pueden tomar respecto de los estudiantes. En el caso de Adam Semprevivo sus abogados deberán demostrar que, aunque mintió sobre sus logros en tenis, no estaba totalmente al tanto del pago de un soborno por parte de su padre y que, una vez dentro de la universidad, sus logros académicos han sido por su propio esfuerzo. Sin duda, un tema muy interesante y complicado.

Más información nytimes.com

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