Manos entregando dinero

 

Una Corte de Civil Circuito en Dublín, Irlanda, adjudicó una compensación de 10,000 euros a una mujer que acusó a un restaurante de comida de rápida de difamación por haberla acusado de haber colocado partes de un insecto en los alimentos que compró.

Los hechos ocurrieron el 29 de septiembre de 2016 cuando Denise Melia, de 30 años, y su entonces novio Keith May compraron comida para llevar en el restaurante Macari’s Takeaway en el centro comercial Meakstown Shopping Centre, en el suburbio de Finglas en Dublín.

Cuando Denise Melia abrió sus cajas con papas y otros alimentos como pescado vio que había en un envase el cadáver de una típula, un insecto comúnmente llamado zancudo gigante (daddy-long-legs en inglés) y en el otro una pata del insecto.

Sintiendo nauseas por el hallazgo, regresó a la tienda para reclamar y mostró las cajas con el insecto y la comida a Constantine Ionas, el empleado que les había atendido previamente. Fue en este momento cuando la controversia inició.

Constantine Ionas acusó a la pareja de haber colocado ellos el insecto en los alimentos lo que, presuntamente, desencadenó la furia de Keith May, quien, según el testimonio presentado ante el tribunal por otros dos empleados del local que estaban presentes ese día, se volvió violento y agresivo, hablando en voz alta y usando un lenguaje grosero.

Denise Melia acusó a Constantine Ionas no sólo de haberla difamado diciendo que ella había colocado el insecto en la comida estando otros clientes presentes, sino de haberse burlado de ellos cuando le presentaron la comida con el insecto y que fue esa actitud burlona lo que desencadenó la actitud defensiva de su ahora exnovio.

Por estos hechos Denise Melia presentó la demanda por difamación pidiendo una compensación de 75,000 euros.

La razón le fue concedida a ella por el tribunal ya que el presidente de la Corte, juez Raymond Groarke dijo que durante el proceso encontró que Denise Melia es una testigo impresionante y honesta y entendió que Keith May se enojó por las sonrisas burlonas de Constanine Ionas cuando presentaron la reclamación. Por tal motivo adjudicó una compensación de 10,000 euros.

Lo interesante del caso es que el juez creyó en la demandante porque Ionas se mostró burlón durante el proceso judicial.

“Lo vi en el tribunal hoy mientras la demandante y su expareja estaban prestando testimonio”, dijo el juez Groarke. “Yo creo que en el relato de la demandante de haber abierto las dos cajas de comida y haber encontrado ahí los insectos”, añadió.

A favor del restaurante, el juez dijo que el insecto pudo haber sucedido y que eso no necesariamente implicaba una mala administración o negligencia por parte del local de comida rápida. Pero esta es otra historia que se tendrá que ventilar ante las autoridades de salud.

Más información irishtimes.com

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción parcial o total conceidendo crédito a miabogadoenlinea.net