Cachorros de perro

 

El juez Noel Sainsbury de la Corte de Distrito de Waitākere, Nueva Zelanda, falló en contra de una guardería canina y condenó a la dueña a no trabajar con animales durante un periodo de cinco años. Se trata de la primera sentencia de este tipo emitida en el país del sureste del Océano Pacífico.

La demanda fue presentada por Bridget Chung en contra de Trudi Hewett, propietaria de Valley Dog Daycare, por la muerte de Wilson, un perro de 17 meses cruza de huntaway y dóberman, mientras se encontraba bajo su cuidado.

La guardería canina operaba en un terreno de 4.45 hectáreas, divididas en seis diferentes áreas donde los perros andaban libremente. El día del fallecimiento de Wilson, 9 de mayo de 2018, estaban bajo el cuidado de Trudi Hewett trece perros más, dos de ellos de temperamento violento según consta en el registro de hechos del tribunal.

Cuando Bridget Chung llegó a recoger a Wilson pasadas las diez minutos antes de la seis de la tarde, Hewett no pudo localizar al perro y reconociendo que no lo había visto desde la una de la tarde, pidió a la propietaria que, como ya estaba oscuro, regresara al día siguiente. Esa noche el cadáver de Wilson fue localizado en un estanque de la propiedad. La rigidez de su cuerpo fue indicativa de que llevaba varias horas muerto.

La autopsia realizada por un veterinario concluyó que Wilson había muerto por asfixia derivada de severas lesiones en varias partes del cuerpo de Wilson como orejas, patas y cuello. El veterinario declaró que fue una muerte dolorosa y muy estresante para el animal.

Al dictar sentencia, el juez Sainsbury dijo que aunque no había evidencia conclusiva respecto de los perros que atacaron y mataron a Wilson, la negligencia en su cuidado era más que evidente.

Señaló que los propietarios de los perros pagaban el servicio esperando que sus mascotas fueran debidamente supervisadas. “Es claro que al no haber una supervisión apropiada de los perros, la confianza fue violada”, dijo el juez.

Al ser la primera sentencia en contra de una instalación dedicada al cuidado de animales, el juez señaló que es importante enviar un mensaje a las demás guarderías caninas para que presten sus servicios comerciales de forma adecuada y ningún perro resulte lastimado mientras están bajo su cuidado.

Así, el juez inhabilitó por cinco años a Trudi Hewett para cuidar, pasear o ejercitar los perros de otras personas y para abrir negocios que tengan el fin de cuidar las mascotas de otras personas, no sólo perros.

Además, deberá pagar 506 dólares neozelandeses a la Sociedad Real de Prevención de Crueldad en Contra de los Animales de Nueva Zelanda y 282 dólares como gastos judiciales. Asimismo, prestará 40 horas de servicio comunitario.

Es una sentencia importante porque, aunque tradicionalmente los sistemas legales han dado tratamiento a los animales de bienes, limitándose los daños a una indemnización, se reconoce que se trata de seres sintientes y en tal medida la obligación de prestar servicios apropiados de cuidado y protección.

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