Botella y vaso de cerveza

 

Lindsey Glass es una cantinera que en el estado de Texas, Estados Unidos, acaba de ser imputada por negligencia criminal por haber servido bebidas alcohólicas a Spencer Hight, un hombre que estando ya intoxicado con alcohol, mató a su exesposa y a otras siete personas en 2017.

Los hechos ocurrieron el 10 de septiembre de 2017 cuando Meredith, exesposa de Spencer Hight, y otros amigos veían en su casa un partido de fútbol americano. En estado de ebriedad Hight -cuatro veces por encima del límite legal máximo de alcohol en sangre según constata en la autopsia- disparó contra Meredith y sus amigos, en edades entre 22 y 31 años, matándolos. En el enfrentamiento con la policía Hight falleció.

Antes del tiroteo, este hombre estuvo en el bar del poblado, Plano, Local Public House, en el que Lindsey Glass atendía. Pese a que ella estaba entrenada para notar a las personas a las que no debe servir alcohol, siguió sirviéndole.

Conforme con el Código de Bebidas Alcohólicas del estado de Texas, no se deben servir bebidas alcohólicas a “ebrios consuetudinarios ni a personas intoxicadas o dementes”. Quién así lo haga incurre en el delito de negligencia.

Notando lo errático de la actuación de Hight, Lindsay Glass envió una serie de mensajes de texto a un compañero del bar diciéndole que Hight estaba borracho, que estaba jugando con un cuchillo y que había pedido su cuenta diciendo que tenía que ir a hacer un “negocio sucio”. Incluso Hight no ocultó que tenía una pistola pues la dejó sobre la barra del bar ya que es ilegal entrar armado a un bar o cantina en Texas.

Según CBS News, en el reporte de los hechos, la Comisión de Bebidas Alcohólicas de Texas, TABC, estableció que del análisis de los videos de vigilancia se desprende que Hight estaba muy intoxicado, "inestable en sus pies" y "corriendo hacia las mesas y caminando de lado", lo que dio fundamento a la imputación de la joven cantinera por negligencia. Por este reporte, el bar perdió el pasado mes de julio la licencia para vender alcohol.

Derivado del reporte, varios familiares de las víctimas del tiroteo presentaron denuncia en contra de Lindsay Glass quien, de ser encontrada culpable del delito, puede ser sancionada a un año de prisión, al pago de una multa de 500 dólares o a ambos.

Conocida la imputación, el abogado de Glass, Scott Palmer, señaló que su representada había llamado a los servicios de emergencia del 911 cuando Spencer Hight salió del bar y que la policía la felicitó por ello.

“No sólo ella conocía a Spencer, también era amiga de Meredith y debía haber estado en la fiesta esa tarde”, declaró el abogado Palmer.

“Es vergonzoso que el departamento de policía de Plano persiga a la persona que fue vital para tratar de detener el horrible evento de esa tarde”, concluyó.

Son por lo menos 30 estados de los Estados Unidos que tienen leyes semejantes que responsabilizan a quienes sirvan bebidas alcohólicas a personas que ya están intoxicadas y disposiciones similares están vigentes en otros países.

En Nueva Zelanda, por ejemplo, cuando en 2012 la policía analizó el caso de un hombre en grave estado de intoxicación por alcohol, suspendió al supermercado que le vendió cervezas la licencia de venta de bebidas alcohólicas y al gerente del establecimiento lo sancionó con una suspensión.

En Francia, un cantinero fue sentenciado a cuatro meses de prisión suspendida y a la inhabilitación por un año para trabajar en bares, tras haber sido encontrado culpable del homicidio imprudencial de un hombre que bebió 56 caballitos o shots de alcohol durante un concurso y que luego falleció.

Más información bbc.com

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