Brazo de persona en el suelo y pastillas

 

A casi siete años de presentada una demanda por acoso moral en contra del entonces director de la empresa France Telecom y de otros altos ejecutivos, este lunes inició en un tribunal penal de París, Francia, el proceso en el que se ventila el suicidio de 35 empleados ocurridos entre 2008 y 2009.

El proceso iniciado revisa la responsabilidad de Didier Lombard, director de France Telecom en los años en que la ola de suicidios de se presentó, así como de Louis-Pierre Wenes, segundo al mando, y de Olivier Barberot, director de recursos humanos. Otras cuatro personas están siendo acusadas de complicidad.

France Telecom fue una empresa pública hasta 2004 año en que se privatizó lo que supuso una gran reestructuración y la pérdida de numerosos empleos. Lombard asumió la dirección de la empresa en 2005 e implementó una serie de políticas corporativas que, según las conclusiones de los investigadores del caso, tenían el objetivo de “socavar a los empleados…mediante la creación de un clima profesional que provocó ansiedad”.

De esta forma, se realizaron múltiples reestructuraciones aleatorias, lo que obligó a los empleados a moverse geográficamente en repetidas ocasiones, incentivándolos a renunciar.

Didier Lombard renunció en 2010 después de haberse referido a lo sucedido como “la moda de los suicidios”.

Este es un caso muy importante porque fue la primera acusación que e presentó en Francia por acoso moral, definida en la ley como “actos frecuentemente repetidos con el objetivo o efecto de degradar las condiciones de trabajo”.

El enfoque de la investigación fue sobre 39 empleados, 19 de los cuales se suicidaron, 12 trataron de hacerlo y 8 sufrieron depresión aguda o fueron incapacitados por enfermedad como resultado del ambiente laboral.

Uno de estos casos fue el de un técnico de 51 años que en julio de 2008 se suicidó en Marsella. En la nota que dejó acusaba a sus jefes de implementar una “administración por terror”. Dos meses después una mujer de 32 saltó al vacío desde el edificio de la empresa en París.

Pese a que las leyes laborales de Francia son estrictas, depresiones, enfermedades de largo plazo, agotamiento e incluso el suicidio se han convertido en situaciones frecuentes. Así, este año se han suicidado agricultores, enfermeros y policías, quienes han estado sujetos a mucho estrés laboral.

Está previsto que este proceso penal tome unos dos meses al término de los cuales, de ser encontrados culpables Lombard, Wenes y Barberot, podrían ser sentenciados a hasta un año de prisión y a pagar una multa de 15,000 euros.

Por su parte, Orange, que es el nombre con el que ahora se conoce a France Telecom, podría ser sancionada con una multa de hasta 75,000 euros por el acoso moral.

En Japón el suicidio de empleados es también frecuente por exceso de trabajo en lo que se conoce como karoshi. En un caso semejante al de France Telecom, en 2016 la empresa de publicidad Dentsu Inc, la más grande del país, fue investigada sus prácticas laborales en que hacían trabajar a sus empleados más de 70 horas extra al mes, lo que en 2015 llevó a una joven empleada a suicidarse el día de Navidad, habiéndose arrojado desde un dormitorio del edificio corporativo de la empresa.

Más información france24.com

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