Manos pagando dinero

 

Un empresario de bienes raíces de Nueva Zelanda perdió la apelación que presentó en contra de la aseguradora que extendió la póliza de la casa que compró en Christchurch con daños por el terremoto de 2011. De esta forma, la aseguradora cumple su compromiso pagando sólo un precio de indemnización y no de reconstrucción.

El empresario, Hamish Doig y su esposa Karen adquirieron en 2012 por 1,155,000 dólares neozelandeses una casa costera en el suburbio de Redcliffs, una zona que sufrió grandes daños en el terremoto del 22 de febrero de 2011, con docenas de casas declaradas inhabitables y cientos más con daños estructurales.

Los Doig adquirieron la propiedad con conocimiento de los daños sufridos con el terremoto, sabiendo que la propiedad estaba asegurada por la aseguradora Tower, póliza que fue traspasada por los antiguos propietarios a los Doig. Durante el proceso de compraventa un correo electrónico de Tower al abogado de los Doig sugería, sin confirmar, que la nueva póliza quedaría igual que la de los propietarios originales.

Sin embargo, no fue así y después del terremoto Tower, junto con otras aseguradoras, tomó la decisión de que sólo pagarían gastos de reconstrucción a los tenedores de pólizas originales y no a los adquirentes posteriores. Así, la obligación de la aseguradora se limitó a pagar a los Doig una indemnización por 583 dólares neozelandeses. El pago se hizo en 2016.

Insatisfechos con la decisión, los Doig decidieron llevar su caso ante los tribunales pidiendo el pago de reposición completa de la propiedad o, en su defecto, el interés compuesto que se debía agregar a lo que consideraban un pago diferido.

En 2017 el Tribunal Superior falló a favor de Tower, concluyendo que aún si los Doig demolían completamente la casa todavía quedarían en crédito y que no habían quedado en una peor posición financiera.

La decisión fua apelada por los Doig, quienes dijeron que de haber conocida la cobertura de la póliza no habrían comprado la casa, pero la Corte de Apelaciones concluyó que en el correo electrónico recibido por los Doig durante el proceso de compraventa “había suficientes anzuelos…para poner a un receptor razonable en duda real sobre cuál sería la posición final de Tower".

En la decisión, la Corte de Apelaciones no sólo mantiene la validez de la póliza y el cumplimiento de la obligación de la aseguradora con el pago realizado, sino que ordena a los Doig al pago de costas judiciales.

Hamish Doig es el accionista principal de una empresa de bienes raíces de Nueva Zelanda a quien en este caso el negocio de compraventa de propiedades dañadas no le salió como esperaba.

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