La teniente Quinteros con su hijo

 

La Corte Suprema de Paraguay confirmó que la teniente de fragata Carmen Quinteros Giménez deberá cumplir con 45 días de prisión por una falta disciplinaria, al haberse negado a realizar guardias porque estaba amamantando a su bebé recién nacido. Podrá cumplir la pena en su domicilio.

Hace dos años y medio, tras terminar seis meses de permiso por maternidad, se encontró con que la habían trasladado de oficina a una en la que debía hacer guardias de 24 horas, por lo que solicitó mediante una carta a su superior trabajar de siete de la mañana a seis de la tarde para estar por la noche en su casa y cumplir con el derecho de amamantar a su hijo. Fue la primera uniformada en reclamar su derecho.

La solicitud fue redactada por un abogado y en ella se utilizaron términos imperativos, por lo que su superior se sintió agraviado y la teniente fue denunciada por falta a la disciplina militar.

Quinteros recurrió a la justicia civil, apelando al derecho del niño a recibir la nutrición correspondiente, con base en la Convención sobre los Derechos del Niño, la Constitución paraguaya y la ley de lactancia materna de 2015. Un juzgado de la niñez le dio la razón y exhortó a su comandante a darle los permisos, pero el estatuto del personal militar de 1997, que prevé los permisos de maternidad aunque no los reglamenta, deja la decisión en manos del comandante.

Cuando el caso se hizo público en 2017, hubo movilizaciones y el debate llegó al Congreso. Los superiores de Quinteros intentaron entonces enviarla dos años a la cárcel por calumnias. El defensor del Pueblo presentó un habeas corpus para evitarlo.

La teniente pidió públicamente perdón, por lo que el caso de calumnia quedo sin sustento, no así la acusación inicial por faltas a la disciplina militar que es la causa que finalmente llegó hasta la última instancia judicial paraguaya.

Quinteros y sus abogados analizan acudir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para combatir la sentencia que la obliga a cumplir 45 días de prisión, para que se cree un precedente que establezca que el derecho a la lactancia es del niño y que está jurídicamente por encima del derecho militar.

Además, conforme a los criterios de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, “la jurisdicción militar no es el fuero competente para investigar y, en su caso, juzgar y sancionar a los autores de alegadas vulneraciones de derechos humanos, sino que el procesamiento de los responsables corresponde siempre a la Justicia ordinaria”.

La resolución establece que ella tuvo que anteponer su condición de militar a cualquier otra cosa. Sin embargo, “la misma Constitución dicta que tiene que interpretarse, en carácter de prelación de las leyes, todo lo referente a menores de edad” destacó su abogado.

Quinteros fue la mejor de su clase y desde entonces cumplió y honró sus deberes castrenses. Nunca tuvo una falta hasta que con el nacimiento de su hijo chocó con un desafío inesperado que la obligó a confrontar al sistema militar.

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