Estudiantes

 

Un juez del Tribunal Superior de Irlanda concedió a un estudiante de preparatoria la suspensión requerida por sus padres y con ello el regreso a la escuela privada de la que fue expulsado por presuntamente distribuir marihuana.

El estudiante fue expulsado después de que su madre declarara en la escuela privada de Dublín que sospechaba que su hijo consumía marihuana. Días después la madre dijo que su hijo había aceptado que distribuía drogas haciendo contacto por Instagram.

En la escuela se efectuó un proceso disciplinario y concluyeron en diciembre pasado que, al haber proporcionado droga a un compañero, el estudiante ameritaba ser suspendido. Los padres no estuvieron de acuerdo con el proceso disciplinario por lo que presentaron una petición para que el poder judicial resolviera, solicitando como medida cautelar la suspensión de la expulsión y que el muchacho pudiera regresar a las aulas.

El juez Max Barrett del Tribunal Superior concedió la suspensión y dijo que el joven podía regresar a la escuela bajo ciertas condiciones, como que no se viera involucrado en temas de drogas ni “en regodeos sobre su regreso a la escuela”.

Además, pidió al servicio de protección de la infancia que presentara un informe sobre el estado del joven en casa y en la escuela a fin de que fuera revisado en la sesión fijada para el análisis del fondo del asunto.

El estudiante aceptó haber fumado marihuana y haber estado en posesión de un alijo de la droga el bosque en la parte trasera del colegio. Además, aceptó haber conversado con otros amigos sobre el consumo de drogas y la distribución, pero negó haber distribuido las drogas.

El juez, quien dijo que este caso no se trata sobre distribución de drogas porque de haber sido así no habría concedido la suspensión, declaró que el estudiante debería apreciar “la necesidad de cambiar de actitud inmediatamente antes de que se meta en mayores problemas".

Para el juez “se presentó al tribunal el gran dilema de hacer lo correcto por él y no dañar a sus compañeros”.

“Sin embargo, el tribunal no desea ser excesivamente severo: los niños se equivocan; esa es la naturaleza de la infancia, y cuando lo hacen es necesario mostrarles que no necesariamente se extenderá a la adultez”, dijo el juez.

Finalmente, el juez Barrett concluyó que los problemas de los estudiantes deben ser resueltos primero por educadores y expertos en el comportamiento de los adolescentes y no por “jueces entrenados en derecho”. Los asuntos disciplinarios corresponden primero a las escuelas y las apelaciones o mediaciones al Departamento de Educación.

El caso de este estudiante es semejante al que los padres de otros dos jóvenes estudiantes de último año de preparatoria presentaron ante el Tribunal Superior de Irlanda en contra de la expulsión de sus hijos por haber filmado a un compañero inhalando un polvo blanco que resultó ser azúcar. Coincidentemente el caso también fue resuelto por el juez Max Barrett quien en noviembre de 2018 concedió la suspensión de la medida disciplinaria en tanto revisaba el fondo del asunto.

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