Londres, Inglaterra

 

En un caso presentado por varios nacionales europeos en contra de sus detenciones en Londres, Inglaterra, el día de la boda de Guillermo de Inglaterra y Kate Middleton el 29 de abril de 2011, la Corte Europea de Derechos Humanos concluyó que las mismas no violentaron sus derechos a la libertad y seguridad.

Ocho personas, todos europeos y residentes en Londres, nacidos entre 1967 y 1982, presentaron su recurso ante la Corte Europea de Derechos Humanos argumentando que al haber sido detenidos el día de la boda real entre dos y media y cinco y media horas sin que se presentara cargo alguno, era violatorio del derecho contenido en el artículo 5º del Convenio Europeo de Derechos Humanos que consagra el derecho a la libertad y a la seguridad.

Todos ellos fueron detenidos por diferentes motivos y sospechas, en diferentes estaciones de policía. Así, unos fueron detenidos cuando asistían a “una boda no real”, otros por ir a una fiesta “zombi” de la que se sospechaba que los asistentes aventarían gusanos a los novios en lugar de confeti, y otros más por desear participar en una marcha republicana en Trafalgar Square.

Todos presentaron sus casos ante tribunales británicos, hasta que los casos llegaron a la Suprema Corte en donde se analizó el artículo 5º del Convenio para definir si las detenciones por cortos periodos de tiempo sin presentación posterior de cargos en casos de seguridad están justificadas. Cuando la Suprema Corte concluyó que existía justificación desechando el caso, los afectados decidieron presentar su caso ante la Corte Europea de Derechos Humanos.

La semana pasada, el tribunal europeo concluyó que la Suprema Corte del Reino Unido había analizado correctamente los alcances del artículo 5º de la Convención al haber analizado incluso una decisión de 2018 del pleno de la Corte que concluyó que la prisión preventiva en ciertas ocasiones puede ser compatible con el artículo 5º.

Así, al considerar que las detenciones obedecieron a factores de un riesgo inminente de quebranto al orden público tomando en cuenta las multitudes congregadas, los intereses internacionales y la amenaza “severa” a la seguridad de ese día, las mismas fueron legítimas conforme con los derechos protegidos por el Convenio.

De esta forma, la queja identificada como Eiseman-Renyard v. the United Kingdom, ha sido desechada y se concluye, una vez más, que bajo ciertas circunstancias las detenciones preventivas sin presentación de cargos en Europa son legítimas.

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