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Este miércoles reiniciaron las audiencias del proceso que se lleva en Arabia Saudita en contra de varias mujeres activistas y defensoras de los derechos humanos, entre ellas Loujain al-Hathloul, acusadas de tener contacto con naciones extranjeras.

Se trata de casos que han sido denunciados por muchos países de occidente por ser violatorios a los derechos humanos de las prominentes mujeres, particularmente su derecho a un debido proceso, y de los que en realidad se sabe muy poco por la falta de transparencia.

Así, los cargos, según declaraciones de la fiscalía realizadas en mayo de 2018, son por sospechas de haber lastimado los intereses de Arabia Saudita y haber ofrecido ayuda a personas hostiles del exterior, delitos que merecen penas de hasta cinco años de prisión.

En el caso de Hathloul, su hermano Alia declaró que se refieren a la comunicación que tuvo con 15 o 20 periodistas extranjeros en Arabia Saudita cuando ella aplicaba para una plaza en la ONU, y por haber asistido a un curso de privacidad digital.

Otras mujeres que están siendo procesadas son la profesora universitaria Hatoon al-Fassi y la bloguera Eman al-Nafjan.

Presuntamente estas mujeres y varios hombres fueron detenidos por un escuadrón de la muerte que, según investigaciones periodísticas, opera bajo la guía de Mohammed bin Salman, príncipe heredero del reino y a quien se señala como responsable intelectual del homicidio del periodista Jamal Khashoggi ocurrida en la embajada de Arabia Saudita en Estambul, Turquía.

Se cree que las detenciones se han dado para tratar de congraciarse con grupos conservadores que se oponen a las políticas progresistas tomadas por el rey Salman como permitir que las mujeres conduzcan sus propios automóviles.

Por la falta de transparencia de estos procesos tampoco se sabe a ciencia cierta en dónde se están llevando. Al parecer, en último momento fueron movidos de un tribunal de alta seguridad de asuntos relacionados con el terrorismo a un tribunal penal en Riad, lo que podría ser señal de que los cargos, y por ende, las sanciones, se han reducido.

Esta secrecía en el proceso llevó a funcionarios saudís a impedir el paso al tribunal a diplomáticos extranjeros que pretendían asistir para atestiguar la legalidad de los procesos.

Alia, hermano de Hathloul ha denunciado que su hermana ha sido torturada y que la han amenazado con matarla y arrojar su cadáver a una cloaca. Organizaciones no gubernamentales confirman la información y acusan que las detenidas han sido aisladas y sujetas a tratos crueles y degradantes que incluyen descargas electricas, azotes y amenazas de violación y de muerte.

Los funcionarios saudís niegan estas acusaciones.

La presión internacional es intensa sobre estos casos y se espera que el sistema saudí responda de alguna forma positiva, ya sea eliminando los cargos, otorgando el perdón o, en el peor de los casos, imponiendo sentencias menos severas. Debemos esperar a ver cómo se siguen desarrollando estos oscuros procesos judiciales.

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