Persona fumigando campo

 

El pasado 7 de marzo el Tribunal General de Justicia de la Unión Europea levantó las restricciones impuestas para el acceso a los estudios que existen sobre la toxicidad y carcinogenicidad del glifosato, un producto químico muy usado en herbicidas como el que comercializa Bayer (Monsanto) como Roundup.

El glifosato fue incluido en la lista de sustancias activas por un período de vigencia del 1 de julio de 2002 al 30 de junio de 2012. Esta inclusión fue temporalmente prorrogada hasta el 31 de diciembre de 2015. En orden a la renovación de la aprobación de la sustancia activa glifosato, Alemania presentó a la Comisión y a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, EFSA, un “proyecto de informe de evaluación de la renovación”, publicado por la EFSA el 12 de marzo de 2014.

Con fundamento en el Reglamento de Aarhus sobre el acceso a la información en materia de medio ambiente, Anthony C. Tweedale presentó solicitud para tener acceso a los dos “estudios clave” de toxicidad utilizados para determinar la ingesta diaria admisible (IDA) de glifosato.

Por otra parte, los europarlamentarios Heidi Hautala, Michèle Rivasi, Benedek Jávor y Bart Staes presentaron solicitud de acceso a la información no publicada de “material, condiciones de ensayo y métodos” y a los “resultados y análisis” de los estudios sobre la carcinogenicidad del glifosato.

En ambos casos la EFSA rechazó las solicitudes bajo el argumento de que la divulgación de esa información supondría un perjuicio serio para los intereses comerciales y financieros de las empresas que presentaron los informes de estudio y que no existía un interés público superior que justificase la divulgación de la información por no referirse a “emisiones al medio ambiente”, según el Reglamento de Arhaus.

La decisión de la EFSA fue recurrida ante el Tribunal General el que ahora anula la resolución del organismo lo que significa que esa información deberá ser entregada.

El Tribunal General basa su decisión en dos aspectos principales. Primero, no se puede negar el acceso a información “sobre emisiones al medio ambiente” argumentando la protección a intereses comerciales particulares. Es decir, prima el interés público sobre los intereses particulares.

Segundo, interpretando el Reglamento Arhaus, el concepto de información “’[referente] a emisiones al medio ambiente’ debe interpretarse de manera que abarque no solo la información sobre las emisiones como tal, es decir, las indicaciones relativas a la naturaleza, la composición, la cantidad, la fecha y el lugar de estas emisiones, sino también los datos relativos a las repercusiones a más o menos largo plazo de dichas emisiones en el medio ambiente”, siendo información que reviste un interés público superior.

La decisión es muy interesante porque, de confirmarse en estudios la toxicidad del glifosato y su potencial carcinogenicidad, la comercialización de los herbicidas y plaguicidas que lo contengan podría prohibirse no sólo en Europa sino en otros países, además de que daría un fuerte y sólido fundamento a los cientos de demandas que existen en contra de Monsanto en los Estados Unidos y podrían incidir de forma favorable en el proceso de apelación de sentencia de Dewayne Johnson a quien un tribunal adjudicó una millonaria compensación por parte de Monsanto.

El acceso a este tipo de información se ha buscado desde hace varios años e incluso se ha develado que Monsanto, adquirida por Bayer, ocultó información sobre la carcinogenicidad del glifosato.

Por las dudas que se desprenden del glifosato, pese a haber sido el estado que en 2014 pidió la renovación de la autorización al glifosato en Europa, Alemania anunció que restringiría su uso.

Pronto conoceremos el contenido de esta documentación relativa a la toxicidad y carcinogenicidad del glifosato.

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