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Lunch, almuerzo

 

La corte de distrito de Bielefeld, en Alemania, sentenció a cadena perpetua por varios cargos de tentativa de homicidio y lesiones a un herrero que, sin motivo aparente, durante años espolvoreó con sustancias químicas los almuerzos de sus compañeros de trabajo.

El sentenciado se identifica como Klaus O. Trabajaba en una empresa de herrajes metálicos y era considerado un habilidoso herrero. Su sentencia ha llamado la atención porque es de las pocas sentencias de cadena perpetua que se han dictado en Alemania y se decidió por esa sentencia porque se trata de una persona con plena capacidad de ejercicio que no padece ninguna enfermedad mental y, por tanto, responsable de sus actos.

“Sólo había visto una sentencia así una vez en mi carrera”, declaró Ronald Weber, abogado de una de las víctimas.

En el proceso se conoció la forma en que Klaus O., de 57 años, actuó para envenenar a sus compañeros de trabajo, pero se desconocen sus motivos lo que hace permanecer el caso como un misterio. El mismo Klaus O. no habló durante el proceso salvo para decir, al final “respaldo totalmente los comentarios de mis abogados defensores.”

La atención hacia los hechos fue llamada por uno de los compañeros de trabajo de este hombre que descubrió un polvillo blanco en su sándwich. Para conocer de qué se trataba pidió a la administración que instalara cámaras en el área donde los empleados guardaban sus almuerzos y así se descubrió a Klaus O. contaminando con polvillo los sándwiches de los demás trabajadores.

Al principio se creyó que era una broma, pero la investigación llevó a descubrir que este sujeto tenía en su casa una especie de laboratorio en el que guardaba sustancias químicas como acetato de plomo, cadmio, plomo y mercurio. Rastros de estas sustancias se encontraron en su computadora lo que hizo concluir a la policía que había manipulado deliberadamente los químicos.

Al parecer estuvo envenenando a sus compañeros durante años. Por mucho tiempo no hubo consecuencias, pero los trabajadores empezaron a experimentar problemas renales. Uno de ellos empezó a sentir adormecimiento y debilidad y pronto esa condición se complicó. Hoy en día está en estado vegetativo con un severo daño cerebral.

“Existía una relación de confianza entre los colegas como en cualquier otra compañía, nadie esperaba nada como esto. Klaus O., un capacitado fabricante de herramientas se consideraba técnicamente experimentado y que ayudaba a sus colegas. De otra forma generalmente los evitaba. No había conversaciones sobre asuntos privados cuando tomaban una taza de café, pero tampoco había muchas riñas”, dijo el abogado de una víctima en noviembre de 2018 antes del inicio del proceso.

La única pista que se tiene sobre los motivos de esta deleznable acción está en las respuestas que Klaus O. dio a un psicólogo durante una serie de cinco entrevistas. En ellas dijo que, como si fuera un científico, quería experimentar los efectos de toxinas en las personas. “Me parecía como un científico que está probando sustancias en conejillos de indias”, declaró el psicólogo.

La sentencia de cadena perpetua no obsta para que el reo pueda solicitar libertad bajo palabra generalmente después de haber cumplido 15 años tras las rejas. Una junta es la que se encarga de evaluar la petición y de concederla o rechazarla.

En este caso, al considerarse que Klaus O. representa un grave riesgo para la sociedad, los jueces también dictaron una medida de detención preventiva cumplida la sentencia lo que significa que puede quedar en prisión por plazos de dos años hasta que se considere que ya no representa riesgo. Esta sentencia más que una sanción al reo es una medida de protección a la sociedad.

Más información dw.com

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