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Manos manipulando vial y jeringa

 

El mes pasado se presentó en Dinamarca una propuesta ciudadana para que los jardines de infantes públicos no acepten el ingreso a los niños que no estén vacunados. Hasta el momento es una propuesta que lleva más de 17,000 firmas de las 50,000 que necesita para que sea revisada por el Parlamento.

La iniciativa cobra importancia debido al brote de varicela que hay en el país, con cinco casos registrados en las últimas semanas.

“Un gran número de progenitores está eligiendo no vacunar a sus hijos y necesitamos hacer algo antes de que nuestra inmunidad de grupo se dañe. La inmunidad de grupo es crítica para evitar que los niños que no son suficientemente mayores o no pueden ser vacunados debido a alguna enfermedad, se enfermen”, se lee en la propuesta que sugiere exceptuar de la disposición a los niños que por razones justificadas no puedan ser vacunados.

El movimiento antivacunas se ha ido extendiendo por el mundo lo que ha llevado a que ciertas enfermedades que se creían erradicadas regresen a afectar a los niños. Particularmente muchos padres se rehúsan a vacunar a sus hijos por la creencia de que éstas les pueden provocar enfermedades o incluso autismo, una creencia que ha quedado desacreditada con la publicación esta semana de un estudio danés que muestra que no hay vínculo directo entre las vacunas y el autismo.

Por el peligro que representan los niños no vacunados a los demás niños y personas vulnerables varios países han fortalecido sus legislaciones en materia de vacunas. Por ejemplo, en 2017 Italia emitió una ley que obliga a la vacunación de todos los niños menores de seis años y en Alemania se presentó una iniciativa de ley para obligar a los padres a recibir asesoría médica respecto del esquema de vacunación y su importancia. En el estado de Nueva York, Estados Unidos, existe una ley que evita que los niños no vacunados asistan a las escuelas cuando hay brote de alguna enfermedad para la cual no están inmunizados.

Pese a estas leyes, y a decisiones judiciales que obligan a los padres a inmunizar a sus hijos, los padres que se oponen a las vacunas han estado buscando la forma de no vacunar a los hijos. Así, en Australia incluso se llegó a crear una iglesia falsa que invitaba a estos padres a afiliarse para que pudieran excusar a sus hijos de las vacunas por creencias religiosas.

El movimiento antivacunas cuenta entre sus filas con algunos biólogos y científicos. Entre ellos el biólogo Stefan Lanka que en 2011 ofreció pagar 100,000 euros a quien le demostrara que el “virus del sarampión” efectivamente existe y es, en efecto, un virus. El reto fue tomado por David Bardens quien envió al biólogo y escéptico de la vacunación un extenso y detallado estudio sobre el virus del sarampión publicado en una reconocida revista científica. Pese a haber demostrado la existencia del virus, Lanka se negó a pagarle por lo que tuvo que ser compelido a hacerlo por un tribunal alemán.

En Dinamarca, la iniciativa propuesta necesita llegar mínimo a 50,000 firmas en un plazo máximo de 180 días para que sea revisada en el Parlamento. A un mes de su lanzamiento lleva casi 17,500 firmas por lo que existe probabilidad de que reúna la cantidad requerida para que el Parlamento danés la discuta.

Más información cphpost.dk

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