Jerusalén

 

Este jueves, antes de que se diera a conocer la decisión del fiscal general de imputar a Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel, el Tribunal Superior de Justicia negó la petición presentada por el Partido Likud para que el esperado anuncio del fiscal general no se hiciera público.

La petición fue presentada bajo el argumento de que hacer el anuncio en fecha cercana a las elecciones de abril sería “una interferencia sin precedentes” al proceso democrático, como lo expresó el director del equipo de asesoría legal del partido, Avi Halevy.

“Es posible que, como resultado de la publicación de la decisión del fiscal general, los partidos del bloque de derecha que apoyan al primer ministro reciban menos curules en el Knesset”, se lee en la petición presentada. “La decisión [de la imputación] podría voltearse 180 grados como resultado de la audiencia que se llevará a cabo después de las elecciones, pero para entonces sería demasiado tarde para los partidos que perdieron representación en el Knesset y/o en el próximo gobierno, como una consecuencia directa de esta publicación”.

Para el partido Likud, “este es un caso sin precedente desde el establecimiento del estado” de Israel ya que es la primera vez que se haría un anuncio respecto de imputaciones a un primer ministro en funciones. “Se requiere de una gran precaución para evitar la intervención en la campaña electoral”.

Como respuesta, el Ministerio de Justicia respondió que no existía causa legal para evitar la publicación de la decisión ya que el fiscal general, Avichai Mandelblit, manifestó desde un principio que en cuanto hubiera concluido la investigación haría el anuncio.

Al rechazar la petición, los magistrados del Tribunal Superior advirtieron que el partido Likud esperó hasta el último momento para presentarla. Advirtieron que desde el 1 de febrero el fiscal general declaró que publicaría su decisión antes de las elecciones de abril, pero que el partido esperó hasta que el anuncio se hizo inminente para presentar su caso.

“La apelación presentada al último momento es causa suficiente para rechazar la petición”, concluyeron los magistrados.

Para el partido Likud la decisión del tribunal Superior es lamentable ya que existe un antecedente respecto de la imputación a un parlamentario, Tzachi Hanegbi, en campaña electoral, en la que evitaron que el fiscal general hiciera pública su decisión. “Es una vergüenza que el Tribunal Superior no escuchara al Tribunal Superior”, declaró el partido.

Benjamín Netanyahu y su esposa Sara quedaron sujetos a investigación por corrupción. El primero caso, que se identifica como Caso 1000, se refiere a la sospecha de que los Netanyahu recibieron regalos ilegales de benefactores millonarios, incluidos cigarros y botellas de champagne valuados en cientos de miles de shekels provenientes del productor de Hollywood Arnon Milchan.

El segundo caso, Caso 2000, radicó en saber si el primer ministro llegó a un acuerdo con el editor del periódico Yedioth Ahronoth, favorable al gobierno, para debilitar al diario rival a cambio de una cobertura favorable del Yedioth.

El caso 4000 es el más grave. Se sospecha que el primer ministro tomó decisiones reglamentarias que beneficiaron al accionista controlador de Bezeq, Shaul Elovitch, a cambio de una cobertura positiva del sitio de noticias Walla, propiedad de Elovitch. En este caso, Netanyahu está acusado de soborno.

El primer intento para silenciar el resultado de estas investigaciones se presentó en febrero de 2018 cuando la Suprema Corte concluyó que la policía podía hacer públicas sus conclusiones. En este sentido, la policía aconsejó la imputación del primer ministro y de su esposa Sara, pero la fiscalía no lo había hecho para continuar con las investigaciones. Finalmente, el fiscal Mandelblit decidió no proceder en contra de Sara Netanyahu.

Con las imputaciones presentadas también el jueves por corrupción, fraude y abuso de confianza, Netanyahu recibió una notificación para que responda lo que en su derecho convenga. Este proceso podría durar hasta un año tiempo durante el cual el primer ministro, de mantenerse como tal, no estaría obligado legalmente a renunciar al cargo.

El panorama electoral para la coalición de derecha que apoya a Netanyahu se ha complicado, abriendo la puerta para que otros candidatos como Benny Gantz, lleguen a la primera magistratura. Por cierto, en contra de Gantz hay un proceso abierto en los Países Bajos.

Más información timesofisrael.com

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