Salón con sillas vacías

 

La Corte de Distrito de Tokio, Japón, rechazó esta semana la demanda presentada en contra de la Universidad Hitotsubashi por los padres de un estudiante fallecido después de que su homosexualidad fue revelada sin su consentimiento por otro estudiante.

Se trata del caso de un joven de 25 años estudiante de la Universidad Hitotsubashi, que en 2015 su homosexualidad fue exhibida a otras 10 personas en una red social por otro estudiante de la universidad. Dos meses después de eso, el estudiante sufrió un ataque de pánico durante una clase y al salir cayó de un edificio en el campus universitario y murió.

Los padres de este estudiante demandaron al estudiante que cometió acosó en contra de su hijo al exhibirlo sin su consentimiento y en ese caso llegaron a un acuerdo extrajudicial.

Esta vez presentaron una demanda en contra de la universidad bajo el argumento de que la institución educativa no había hecho la suficiente para proteger la seguridad de su hijo ni había respondido adecuadamente cuando el estudiante pidió ayuda. Así, explicaron que sus peticiones reiteradas para que lo cambiaran de clase fueron negadas.

Durante el juicio, los padres del estudiante fallecido expusieron que la universidad no había entendido este asunto como uno relativo a los derechos humanos y no habían creado los sistemas necesarios para generar un ambiente libre de acoso a sus estudiantes, al no haberlos instruido en que las burlas a minorías equivalen a acoso.

En su defensa, la universidad argumentó que, aunque han establecido reglas para evitar el acoso, es imposible prevenir todos los casos de acoso estudiantil.

En su decisión, la Corte de Distrito de Tokio concluyó que la universidad no había incurrido en negligencia en su deber de crear un ambiente seguro y el juez presidente, Masanori Suzuki, dijo que no veían problemas en la forma en que profesores y demás personal académico habían tratado la situación en particular.

En abril del año pasado, quizá derivado de este caso, en Kunitachi, localidad donde se localiza la Universidad Hitotsubashi, inició vigencia una ordenanza según la cual las personas no deben revelar la identidad de género de otras personas sin su consentimiento.

Hace unos años en Estados Unidos se presentó un caso semejante de acoso por un estudiante hacia otro revelando sin consentimiento su homosexualidad. El caso se presentó en 2010 en la Universidad de Rutgers cuando, sin saberlo, Tyler Clementi fue filmado por Dharun Ravi besando a otro hombre y haciendo viral el video. Tres días después, Tyler Clementi se suicidó.

En este caso, Dharun Ravi no sólo fue expulsado de la universidad, sino que también fue procesado por haber cometido un crimen de odio hacia una minoría. Fue condenado a 30 días de prisión, tres años de período de prueba, $11,000 dólares de multa y 300 horas de trabajo comunitario además de terapia, pero en 2016 la Corte de Apelaciones del estado de Nueva Jersey revocó esa sentencia.

Según una investigación de la empresa de publicidad Dentsu Inc, en Japón una de cada once personas se identifica como gay, lesbiana, bisexual o transexual. La encuesta se realizó a nivel nacional a 60,000 personas en edades comprendidas entre 20 y 59 años. Pese a esta cifra, los comentarios denigrantes, peyorativos y de burla hacia los integrantes de la comunidad LGBTQ son frecuentes.

Más información japantimes.co.jp

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