Mujer con rastas

 

Este lunes, la Comisión de Derechos Humanos de la ciudad de Nueva York, en los Estados Unidos, publicó una guía que proporciona las herramientas legales para que quienes hayan sido objeto de discriminación por su peinado puedan remediar la falta.

Esta guía permite que las personas puedan denunciar si han sido acosadas o sancionadas en sus trabajos, escuelas o espacios públicos por sus peinados o por el tipo de cabello y quienes hayan discriminado sean multados o se les imponga otro tipo de sanción.

Particularmente la guía establece que los neoyorquinos tienen el derecho a “mantener su cabello natural o usar peinados que están asociados con su identidad racial, étnica o cultural”.

Se trata de protecciones que se aplican a todos, pero que, según la Comisión, surgieron por “estereotipos raciales de que el cabello negro es poco profesional”.

Pese a que puede ser visto este como un tema frívolo y superficial, en realidad se trata de uno muy importante particularmente para las mujeres de la comunidad afroamericana que muchas veces, para tener una apariencia “profesional” se someten cada ocho semanas a tratamientos de alaciado del cabello en que se emplean fuertes productos químicos y que cuestan unos 80 dólares.

Conforme con el diario The New York Times, el primero en publicar respecto de esta guía, Nueva York es la primera ciudad en los Estados Unidos en establecer una protección de este tipo.

Otras instituciones han empezado a aceptar los diferentes estilos de peinados. Así, en febrero de 2017 el Ejército publicó reformas a la directiva en materia de aseo de sus miembros, permitiendo, por primera vez, que las mujeres usen rastas, lo que había estado prohibido para ellas.

Esta directiva dispone que las rastas “serán de dimensión uniforme; tendrán un diámetro no mayor de medio pulgada; y, se debe presentar una apariencia limpia, profesional y bien arreglada".

Mientras Nueva York pretende proteger la elección de cada persona respecto de su arreglo personal, en Liberia, en octubre de 2018, el Ministerio de Finanzas y Planeación empezó a negar la entrada a las funcionarias y empleadas que llevaran el cabello pintado.

Esta orden fue fundamentada en el reglamento interno que en el capítulo referente a la apariencia personal dispone que “el cabello pintado de colores no naturales (verde, rosado, etc.) y peinados extremos como cabello parado no presentan una apariencia profesional apropiada”.

El problema fue que se empezó a negar la entrada a las mujeres que elegían aclarar su cabello o pintarlo de un color diferente, aunque se tratara de colores “naturales”.

En 2009, el comediante Cris Rock estadunidense participó en un documental que explora la problemática que viven las mujeres afroamericanas respecto de su cabello y las normas de belleza que la sociedad impone. El documental se titula Good Hair.

 

 

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