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Mano con anillos de matrimonio

 

Para festejar este 14 de febrero, trece parejas del mismo sexo están presentando en Japón demandas en las diferentes prefecturas en contra del gobierno para que se legalice el matrimonio entre homosexuales.

Una de las parejas que está presentando la demanda es Ai Nakajima, de 40 años, y Kristina Baumann, de 32, quienes a pesar de estar legalmente casadas conforme la legislación alemana, su unión no está reconocida en Japón, país en el que residen.

Esta falta de reconocimiento les supone complicaciones legales que los matrimonios no tienen como acceso a ciertos beneficios económicos y a la seguridad social.

“En Japón, las personas en relaciones homosexuales no están legalmente reconocidas como parejas y, por tanto, no califican para deducciones de impuestos para dependientes familiares, no se pueden incluir en las pólizas de seguro de salud y tienen problemas para comprar conjuntamente una casa o solicitar préstamos”, dijo Ai Nakajima. “Muy frecuentemente tenemos que hacer más papeleo que aquellos que están legalmente casados”.

En Japón los matrimonios del mismo sexo no están específicamente prohibidos. Sin embargo, el artículo 24 de la Constitución dispone que el matrimonio debe basarse en el mutuo consentimiento de “ambos sexos” y esa frase ha sido interpretada por el primer ministro Shinzo Abe como que “la Constitución no prevé el matrimonio entre personas del mismo sexo”.

Sin embargo, el profesor Shuhei Ninomiya de la Universidad Ritsumeikan, especialista del derecho familiar, afirma que el gobierno está interpretando incorrectamente la disposición constitucional.

“La Constitución no establece que el matrimonio es un acuerdo ‘entre personas de ambos sexos’, sólo dice que debe ser una decisión consensuada de ambas partes”, explicó mediante correo electrónico el profesor, quien añade que estos derechos no estaban garantizados en la Constitución Meiji de 1889 que establecía que el matrimonio debía ser consentido por la cabeza de la familia. Así, el matrimonio entre personas del mismo sexo no estaba previsto cuando la Constitución vigente de 1947 fue redactada.

Las sociedades de convivencia tampoco han sido legalizadas en todos los municipios de Japón. Yokohama, prefectura en la que viven Ai Nakajima y Kristina Baumann no los emite. Sin embargo, esos certificados, pese a que reconocen la existencia de una pareja, tampoco sirven al tramitar, por ejemplo, el estatus migratorio de la pareja como cónyuge.

La falta de reconocimiento de matrimonios del mismo sexo también ha supuesto dificultades para Elin McCready, una profesora estadunidense de 45 años que vive Tokio hace más de 20 años y que después de 19 años de matrimonio decidió hacer la transición de hombre a mujer. Ella está casada con Midori, con quien tiene tres hijos y la pareja ha decidido permanecer casada.

Una vez que Elin McCready notificó de su cambio de género empezaron los problemas burocráticos pues las autoridades municipales se negaron a extenderle un certificado de residencia puesto que ella y Midori marcaron la casilla de “esposa”.

Su actual situación ha supuesto un problema para las autoridades que han terminado por proponer que la familia se registre como enkosha que es el término japonés para describir a familiares lejanos y otras relaciones difíciles de definir.

Será interesante conocer cómo definen el artículo 24 constitucional los diferentes tribunales y como van avanzando los casos en las diferentes instancias judiciales y las parejas del mismo sexo quizá lleguen a la misma victoria que en México en donde la Suprema Corte de Justicia de la Nación concluyó que lo inconstitucional es negarles los mismos derechos a que un matrimonio de personas de diferente sexo.

Más información japantimes.co.jp

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