Manos tras las rejas

 

El pasado jueves se dictó sentencia en Canadá a Bruce McArthur, un asesino serial procesado por el homicidio de ocho personas vinculadas con la comunidad gay de Toronto. Se trata de un caso que acaparó la atención de los canadienses.

Bruce McArthur, de 67 años, fue sentenciado a cadena perpetua con posibilidad de pedir libertad bajo palabra hasta dentro de 25 años, lo que significa que sólo podría salir libre a los 91 años.

Los homicidios ocurrieron entre 2010 y 2017 y las víctimas fueron, en su mayoría, personas marginadas por su situación migratoria, pobreza o sexualidad que frecuentaban el Gay Village de Toronto, una zona de unas cuantas cuadras en el corazón de la ciudad con tiendas, restaurantes y librerías.

McArthur, según se conoció durante el juicio, después de matar a sus víctimas las vestía con disfraces, tomaba fotografías de ellas y luego las desmembraba. Se deshizo de siete cuerpos en plantaciones y de uno en un barranco. Guardaba las fotografías en archivo digitales y abría un expediente por víctima.

Este peligroso sujeto fue detenido por lo menos dos veces antes de la detención final en enero de 2018 cuando se conoció que se trataba de un asesino serial. En las dos ocasiones anteriores fue puesto en libertad por la policía. Uno de los oficiales que no presentó cargos por la acusación de un hombre de que McArthur había intentado asfixiarlo, está bajo investigación.

El caso, que atrajo fuerte atención de los residentes de Toronto en particular y de los canadienses en general, no fue calificado desde un principio por la policía como actos de un homicida en serie, pese a que en la comunidad gay corría la versión de que de eso se trataba. Para encontrar a los hombres desaparecidos se abrieron dos investigaciones, siendo la segunda la que arrojó más luz sobre el caso. Esta investigación se centró en la búsqueda de Andrew Kinsman, canadiense, blanco, activista y con vínculos con la comunidad. Sin embargo, la policía seguía sin reconocer que se trataba de un caso de asesino serial.

“Nosotros seguimos la evidencia y la evidencia nos dice que no hay un caso ahora”, declaró en diciembre de 2017 Mark Saunders, jefe de la policía de Toronto. “La evidencia hoy día nos dice que no hay un asesino serial”.

Para un exconcejal, la resistencia a creer que había un asesino en serie era por querer creer que la ciudad era segura.

Finalmente, en enero de 2018 McArthur fue arrestado por dos homicidios. Tras una exhaustiva investigación la policía terminó por atribuirle ocho cargos de homicidio. Bruce McArthur se declaró culpable el mes pasado, lo que no impidió que el tribunal escuchara los sórdidos detalles de los homicidios.

Aunque el caso judicial ha llegado a su fin y las autoridades se han asegurado de que McArthur no vuelva a estar en libertad en un período razonable de tiempo, el gobierno de Toronto deberá responder varias preguntas como la razón de la tardanza en encontrar al culpable ya que se señala que en la policía hay homofobia y racismo, pese a que la ciudad se ostenta como una de las más inclusivas del mundo.

“Esto es un verdadero despertar para Canadá”, declaró a los medios sobre el caso Haran Vijayanathan, director ejecutivo de la organización South Asian Alliance for Aids Prevention y quien durante muchos años abogó a favor de las familias de las víctimas.

Más información thestar.com/washingtonpost.com

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