Letrero #MeToo

 

En un tribunal en París, Francia, este lunes inició el proceso por difamación presentado por el político y excongresista francés Denis Baupin en contra de las seis mujeres que lo acusaron de acoso sexual y de los medios que cubrieron la noticia.

Las acusaciones se hicieron a mediados de 2016 en medio del movimiento #MeToo. Baupin, miembro del Partido Verde y quien en ese momento era vicepresidente de la Asamblea Nacional, renunció a su cargo en medio de un gran escándalo.

Los medios Médiapart y France Inter publicaron los relatos de ocho mujeres, todas integrantes del Partido Verde, que señalaron al político de haberlas acosado enviándoles mensajes de texto indecentes o tocándolas y después amenazándolas con bloquear sus carreras en el partido. Semejante a la noticia cubierta en Estados Unidos por el New York Times en contra del empresario del entretenimiento Harvey Weinstein.

El affaire Baupin se complicó más cuando después ocho mujeres más presentaron acusación sobre actos realizados entre 1998 y 2014.

Seis de ellas presentaron denuncia penal en contra de Baupin. Sin embargo, nueve meses después el caso se cerró por haber transcurrido el tiempo para presentar la acusación.

“Al término de la investigación, parece que los actos reportados, conforme con las declaraciones sopesadas, consistentes y corroboradas, se pueden clasificar de delitos. Sin embargo, éstos han prescrito”, escribió en un comunicado de prensa sobre el particular el fiscal de París, François Molins.

Denis Baupin siempre ha negado las acusaciones y un mes después de haber renunciado al Congreso presentó una demanda por difamación en contra de Médiapart y France Inter y de las seis mujeres cuyos nombres fueron publicados en el reportaje de investigación. La demanda la presentó en ese plazo porque la legislación francesa vigente en materia de difamación establece que quien se siente agraviado goza de un plazo de tres meses para presentar su acción legal a partir de que se hace la publicación presuntamente difamatoria.

Este proceso ha iniciado en los tribunales de París y se trata de uno muy seguido por los franceses pues, a juicio de una de las demandadas, Sandrine Rousseau, el poder judicial enviará un poderoso mensaje a las mujeres sobre si deben hablar o mejor quedarse calladas.

Conforme con la ley francesa, los demandados deberán ahora probar una de dos cosas, o que dijeron la verdad o que actuaron de buena fe.

Usar la defensa de la verdad no se puede basar en actos sucedidos hace más de diez años, se relacionen con asunto que ha recibido una amnistía o se relacionen a una persona que cometió un delito y que ya cumplió sentencia.

Desde que inició el movimiento #MeToo se actualizaron varias leyes francesas en materia de acoso y de delitos sexuales. Gracias a esta actualización se pudo procesar al hombre que abofeteó en París a una joven después de haberle hecho comentarios obscenos. Este sujeto fue sentenciado a tres meses de prisión y al pago de una multa de 300 euros.

Entrevistada por Associated Press Annie Lahmer, otra de las demandadas que acusó a Baupin de haberla perseguirla alrededor de un escritorio en 1999 y de haberle dicho que no esperara que su carrera en el Partido Verde progresara una vez que se negó sus insinuaciones sexuales, dijo lo siguiente: “En el tribunal voy a decir que no se puede admitir que algunos hombres con posiciones de poder crean que ese tipo de comportamiento es normal. No lo es”.

En el marco de este movimiento, Sandra Muller, creadora del movimiento #balancetonporc, similar al #MeToo, fue también demandada por difamación por Eric Brion, ex ejecutivo de televisión a quien ella denunció por haberle hecho propuestas sexuales inapropiadas.

Más información france24.com / taylorwessing.com

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