Saco con monedas antiguas

 

Una vez que los museos británicos perdieron la oportunidad de incorporar a sus colecciones un casco romano encontrado en 2010, se propone un cambio a la ley para ampliar la definición de “tesoro” e incorporar en ella artefactos de otros metales que no sean de oro o plata.

La Ley del Tesoro de 1996 obliga a quienes encuentren algo que sospechen que es un tesoro, a reportarlo al juez de instrucción local. Esta misma ley dispone que la preferencia de compra de estos objetos será de los museos nacionales, que están coordinados por el Museo Británico.

El asunto radica en qué debe entenderse por tesoro y entre los postulados la ley establece que serán calificados como tal, objetos prehistóricos, objetos que tenga por lo menos 300 años de antigüedad y estén hechos sustancialmente de oro o plata, monedas que tengan oro o plata y otros objetos valiosos más recientes que hayan sido escondidos deliberadamente. Por supuesto, se trata de objetos cuyos propietarios no pueden ser identificados.

El casco romano identificado como Crosby Garret fue encontrado por una persona en el condado de Cumbria en el noroeste de Inglaterra 2010. Fue uno de los objetos que datan del imperio romano más importantes y espectaculares encontrados en la Gran Bretaña, pero como está fabricado con cobre no calificó como tesoro y fue vendido a un coleccionista privado por 2.3 millones de libras esterlinas.

“En el caso del casco Crosby Garret, por ejemplo, quien lo encontró nos avisó del hallazgo, pero al final no forma parte de ninguna colección de museo. Está en manos privadas. Si usted o yo quisiéramos ir a verlo, no podemos y eso es una pérdida para nuestro patrimonio nacional”, declaró Michael Lewis del Museo Británico.

Por ello se ha puesto a consulta pública hasta el próximo 30 de abril una propuesta para reformar la ley en su definición de tesoro para incluir cualquier objeto con valor superior a las 10,000 libras esterlinas. Con este cambio, los museos tendrían la preferencia de compra respecto de todos los descubrimientos valiosos antes de que se ofrezcan en el mercado al mejor postor.

“Esta nueva propuesta ayudará a nuestros museos a adquirir estos tesoros y dificultar que hallazgos nacionales valiosos sean vendidos por lucro”, declaró sobre la propuesta de reforma el ministro de patrimonio, Michael Ellis.

La determinación de un tesoro pasa por un proceso judicial. En caso de que durante el procedimiento no se logre encontrar al propietario del hallazgo y este sea calificado como tesoro, la propiedad pasa a la Corona y debe ser ofrecido en venta a un museo conforme a la valuación realizada por el Comité de Valuación de Tesoros del British Museum. A quien lo encontró se le podrá entregar una recompensa por el hallazgo, aunque se trata de una recompensa que no es exigible judicialmente.

Siguiendo este proceso, en 2017 se determinó que unas monedas de oro encontradas dentro de un piano son un tesoro, pese a que son relativamente recientes pues datan de entre 1847 a 1915 y fueron acuñadas durante los reinados de la reina Victoria, Eduardo VII y Jorge V. Sin embargo, como fueron escondidas deliberadamente en el piano, su propiedad pasó a la Corona.

Más información theguardian.com

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