Cama destendida

 

Un reporte comisionado por el Consejo de la ciudad de Ámsterdam, Países Bajos, concluye que el proyecto para ayudar a que trabajadoras sexuales administren su propio burdel no debió haber iniciado, ya que, contrario al objetivo deseado, no se ha acabado con el tráfico de personas.

El reporte fue firmado por la abogada Corinne Dettmeijer que en el pasado fue ponente nacional sobre tráfico de personas, y quien dijo que el proyecto para que las sexoservidoras trabajaran en un burdel seguro y con independencia financiera fue muy ambicioso.

Este proyecto se refiere al burdel llamado My Red Light, que se estableció hace dieciocho meses en cuatro edificios propiedad de la ciudad en el distrito rojo de Ámsterdam Charles Geerts y cuenta con catorce ventanas. Fue impulsado por el gobierno del anterior alcalde, Eberhard van der Laan, quien además de este proyecto impulsó varios cambios administrativos a la administración y operación de burdeles en Ámsterdam.

Es operado por tres exprostitutas quienes, según la abogada Dettmeijer, apenas han mantenido a flote el negocio, soportando, además, con la presión de las altas expectativas de la alcaldía y de otros inversionistas del proyecto.

Además, el número de clientes ha disminuido por lo que muchas trabajadoras de My Red Light prefieren que el burdel sea movido a otro lugar con menos turistas y que se elimine la prohibición impuesta de contactar clientes vía Internet.

Respecto del tráfico de personas, en el reporte se señala que la mayoría de las trabajadoras son procedentes de Bulgaria y que, por lo menos cuatro casos de sospecha de tráfico de personas no fueron reportados. Por no reportar estas situaciones, el burdel puede ser sancionado con una multa de hasta 25,000 euros.

Actualmente, las autoridades de Ámsterdam han estado buscando soluciones al asunto de la prostitución, pues desean que el distrito rojo sea una zona más habitable por lo que existe la posibilidad de mover los burdeles a otra zona.

Así, la alcaldesa Femke Halsema presentará este año su proyecto para abordar el tema de la prostitución.

Pese a que la abogada Dettmeijer opina que el proyecto de My Red Light no debió haber iniciado, concluye su reporte diciendo que no se debe suspender, pero que se deben establecer reglas más estrictas de seguridad y que cualquier sospecha de tráfico de personas debe ser reportado inmediatamente. “No puede debatirse este punto”, concluyó la abogada.

Más información dutchnews.nl

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