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Jerusalén

Este miércoles 2 de enero, docenas de judíos ultraortodoxos se manifestaron en las calles de Jerusalén para exigir que no se efectuara la autopsia de ley a un bebé de ocho meses que presuntamente falleció asfixiado con comida.

El bebé, que ha sido nombrado como Shimon Haim Moshkovitz, fue llevado de la estancia infantil en que se encontraba en la ciudad de Modiin Illit, Israel, al hospital, cuando cuidadores lo encontraron inconsciente. Presuntamente el bebé se asfixió con alimento. Pese a los intentos de reanimarlo, el bebé fue declarado muerto por los médicos del servicio de urgencias.

La fiscalía había solicitado que se efectuara una autopsia para determinar claramente las causas de la muerte. Sin embargo, para la religión judía, principalmente para los ultraortodoxos, el cuerpo es sagrado y no debe ser manipulado después de la muerte.

Mientras los manifestantes se pronunciaban bloqueando las calles con contenedores de basura e interrumpiendo el tránsito en la ciudad, el Tribunal de Magistrados de Jerusalén se pronunció sobre el caso ordenando la devolución del cuerpo del bebé a sus familiares.

El Tribunal tomó la decisión basado en la opinión del Centro Nacional de Medicina Forense que en una carta señaló que la examinación externa del cadáver reducía enormemente las sospechas de que se hubiera cometido algún delito, aunque las causas actuales de la muerte sólo podían ser determinadas mediante autopsia.

Además, los familiares del niño pidieron que se les regresara el cuerpo sin que se efectuara la autopsia.

Pese a que los manifestantes cometieron ciertos actos de vandalismo, la policía no reportó arrestos y se limitó a enviar personal para resolver los problemas de tráfico.

Más información timesofisrael.com

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