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Emperador Akihito con su sucesor Naruhito

En la Corte de Distrito de Tokio, Japón, se presentó una demanda por parte de grupos religiosos y ciudadanos en contra del gasto que el gobierno prevé hacer el próximo en los rituales para entronizar como emperador al príncipe heredero Naruhito.

Se trata de una demanda presentada por 241 personas, entre budistas y cristianos, que exponen que tal gasto por parte del gobierno es violatorio de la Constitución que establece la separación iglesia-estado. Por tal motivo, exigen una compensación de 10,000 yenes, US$ 88, por persona y la orden judicial de que ese gasto no se efectúe.

El ritual de entronización del emperador se conforma de tres grandes partes y tiene fundamento en la religión sintoísta. La segunda parte del ritual, Sokui-Rei, que es la entronización misma, es parcialmente pública y el resto de la ceremonia sólo es presenciada por el emperador y unos sacerdotes sintoístas.

La tercera parte se conoce como Daijo-sai y es la parte más controvertida porque es cuando el nuevo emperador se une con la diosa del sol Amaterasu-ōmikami para compartir con ella su divinidad.

En la demanda se expone que estos rituales “dan una explicación mitológica sobre el establecimiento y estructura de Japón y significan que hay una conexión entre los japoneses y su existencia trascendental por medio de los rituales sintoístas ejecutados por el emperador”.

Si estos rituales son financiados por el estado, se infringe la mencionada separación iglesia-estado establecida en la Constitución japonesa y es un factor de presión psicológico para las personas que no son sintoístas, se señala en la documentación legal presentada.

“Los tribunales deben detener al ejecutivo y legislativo”, declaró uno de los abogados que representa a los demandantes en una conferencia de prensa sostenida después de haber presentado la demanda, manifestando esperanza por “una sentencia constitucionalmente debida”.

Fue en 1990 la última vez que se efectuó la ceremonia para entronizar al actual emperador Akihito y fue la primera vez que este ritual fue televisado. Será el próximo año cuando se efectúe nuevamente, siendo esta la primera vez que el nuevo emperador asciende al trono no por muerte de su antecesor sino por abdicación.

Desde 2016 el emperador Akihito, de 84 años, manifestó su intención de abdicar, una decisión sin precedentes en la dinastía imperial japonesa. Esta decisión generó debates jurídicos que permitieron establecer en 2017 el marco jurídico para que pueda suceder como está previsto que suceda el 30 de abril de 2019.

Más información japantimes.co.jp

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Imagen csmonitor.com

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