Lupa sobre carpeta que dice secret

En Australia se ha desatado un gran escándalo respecto de la actuación de la policía para acabar con la guerra de las mafias desatada en Melbourne en 1998, particularmente sobre el reclutamiento como informante de una abogada penalista, lo que podría poner en riesgo las sentencias dictadas a unos 22 delincuentes.

Se trata de lo que se conoce como el caso de la Informante 3838, una abogada penalista que permanece en el anonimato y que empezó a pasar información desde 2003, aunque fue registrada como informante de la policía en 2005, habiendo actuado como tal hasta 2009.

El que siendo abogada de los imputados haya dado información a la policía es violatorio no sólo del principio de confidencialidad cliente-abogado, sino de los derechos procesales de los imputados. El problema se maximiza porque la policía conocía de esta situación y, sin embargo, recibió los informes y permitió que ella siguiera siendo informante durante algunos años.

El pasado 3 de diciembre se cumplió el plazo señalado por el Tribunal Superior de Australia para develar los casos de las personas que fueron procesadas y en las que participó la Informante 3838. La ocasión fue aprovechada por el primer ministro de Victoria para pedir la creación de una comisión real que investigue la responsabilidad de las autoridades policíacas en esta situación.

Cumpliendo la decisión judicial, la Oficina de la Fiscalía envió cartas a por lo menos 20 personas explicándoles que en sus procesos pudo haber existido una violación del principio de confidencialidad por la injerencia de la Informante 3838.

Una de estas personas es Faruk Orman, un hombre condenado a 20 años de prisión por haber servido como el chofer de los homicidas de un criminal rival, Víctor Pierce.

Orman siempre ha alegado su inocencia y no se declaró culpable, pero fue condenado por la evidencia proporcionada por el Testigo B, un narcotraficante que se convirtió en informante. El asunto por dilucidar es si la Informante 3838 convenció al Testigo B de presentar la evidencia, toda circunstancial, en contra de Orman, a quien luego ella representó.

Otras condenas que están en riesgo son las de Rob Karam, encarcelado por un masivo tráfico de éxtasis escondido en latas de tomates, y la de Tony Mokbel, también encarcelado por tráfico de drogas.

Por lo ponto se sabe que la abogada Informante 3838 ha rehusado entrar al sistema de protección de testigos y que su identidad está muy próxima a revelarse lo que la pondría en riesgo a ella y a sus hijos. El Tribunal Superior tomó en consideración esta decisión y aseguró que si ella no protege a sus hijos el estado puede asumir la protección de los menores, pero que la abogada tendrá que enfrentar las consecuencias de su decisión.

La guerra entre las mafias de Melbourne fue llevada a la televisión australiana en el programa Underbelly. En vista de este nuevo desarrollo de la trama, los productores ya anunciaron que están interesados en hacer una adaptación de la historia de la abogada Informante 3838.

Más información smh.co.au

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