Aumentan la pensión de expresidente a Jacob Zuma

Manos pagando dinero

La Asamblea Nacional de Sudáfrica, siguiendo una recomendación, aprobó este miércoles un incremento a la pensión del expresidente Jacob Zuma al 100 por ciento del salario y beneficios pagados hasta el día de su cese de funciones.

La recomendación del incremento a la pensión al expresidente sudafricano fue presentada por la Comisión Independiente de Remuneraciones para la cual “el incremento de los beneficios debe estar vinculado con el incremento al salario del presidente en funciones”. Al momento de la renuncia de Zuma, su salario era de 2.9 millones de rands anuales, equivalentes a unos US$196,410. En febrero de este año se aprobó en el presupuesto un salario para el presidente Cyril Ramaphosa de 3.6 millones de rands para este año, US$243,000.

El decreto de incremento de la pensión también prevé que, al momento de su muerte, “su viuda o viudas, dependientes o nominadas, incluidas en su testamento”, recibirán el 50 por ciento de su pensión. Jacob Zuma, promotor de la poligamia, tiene cuatro esposas, aunque se ha casado seis veces.

El incremento a la pensión presidencial, aprobado por una mayoría de legisladores del Congreso Nacional Africano, partido de Jacob Zuma y del actual presidente Ramaphosa, no ha sido del agrado de opositores políticos para quienes Zuma no debe considerarse exjefe de estado, sino “exjefe saqueador del estado”, como lo declaró el legislador Sam Matiasee.

“No podemos acordar con una conciencia limpia pagar a ese hombre un salario, sino hasta el día en que pague por sus pecados”, agregó el legislador quien dijo que Zuma dejó el cargo antes de ser sujeto a juicio político porque, de haberlo sido, hubiera perdido todos sus beneficios.

El legislador Mosiuoa Lekota también se opuso diciendo que “el individuo” había sido encontrado culpable por la Corte Constitucional de haber violado la Constitución y su juramento como presidente.

Sin embargo, otro líder opositor, Narend Singh, dijo que tenían que ser “consistentes”. “Tarde o temprano todos nosotros seremos pensionados”, dijo, recordando que funcionarios que laboraron previo a la administración de 1994 de Nelson Mandela, siguen recibiendo sus pensiones.

“Si lo encuentran culpable, entonces deberá reembolsar el dinero”, dijo este legislador.

La administración de Jacob Zuma estuvo plagada de acusaciones de corrupción y malversación de fondos. Quizá la más importante fueron las reformas que hizo a su mansión de NIkalanda usando presupuesto público.

Respecto de esta inversión, el gobierno de Zuma mantuvo que las mejoras se realizaron por razones de seguridad, pero la Oficina de Protección Pública, órgano independiente del gobierno que investiga las actividades de la administración, concluyó que la piscina y el granero para el ganado y aves no eran necesarias por razones de seguridad por lo que el presidente Zuma debía restituir parte de los 23 millones de dólares que se invirtió del erario para las reformas.

El asunto llegó hasta la Corte Constitucional de Sudáfrica que en abril de 2016 concluyó que el presidente había actuado ilegalmente por lo que tenía que pagar el monto de las reformas realizadas que no son materia de seguridad nacional.

Pese a este fallo y a los muchos llamados exigiendo la renuncia al cargo, Jacob Zuma se mantuvo hasta el 14 de febrero de este año, cuando la presión de un juicio político, apoyado por su propio partido, lo llevó a renunciar al cargo.

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