Intrior de un modelo S de Tesla

Niall Darwin ha presentado en Nueva Zelanda una demanda en contra de Tesla por no querer actualizar el automóvil que legalmente reconstruyó, lo que significa que el vehículo, además de no poder recargar la batería, podría quedar en desuso por desactualización del software.

En Nueva Zelanda es legal reconstruir automóviles, mientras que en otros países, como Australia, los automóviles en desuso solo pueden ser usado para obtener autopartes.

Cuando Niall Darwin supo de la subasta en Australia de un Tesla S90D, que nuevo tiene un valor de 160,000 dólares neozelandeses, se decidió a participar en la subasta y lo adquirió por 40,000 con la idea original de usar las partes en otro proyecto. Sin embargo, tras comprobar el estado del vehículo decidió reconstruirlo. Así, incluido el traslado a Nueva Zelanda y la reconstrucción, el hombre invirtió unos 60,000 dólares.

Cuando el automóvil “de sus sueños” estuvo listo para recorrer las calles, lo llevó a una estación “supercharger” de Tesla en donde el software del vehículo le hizo saber que no estaba recertificado y que no podía cargar la batería que lo pondría en funcionamiento. Darwin dice que tiene por escrito la garantía de que una vez que el vehículo quedara recertificado podría cargar mediante el sistema “supercharger”, que recarga la batería en menos de una hora.

Tesla le respondió que no podía recertificar el vehículo porque había una cancelación del seguro en Australia sin tomar en cuenta que la ley en Nueva Zelanda permite la reconstrucción de vehículos y su consecuente uso en las calles y carreteras.

“Debido al extremo daño sufrido por este vehículo, no nos sentimos cómodos sobre su seguridad y no haremos nada que incremente el riesgo en el futuro”, declaró un vocero de Tesla sobre el caso a Newshub.

Para Niall Darwin la negativa de la empresa no tiene sentido con su supuesta filosofía de reducir el impacto al medio ambiente al no reconocer que los vehículos pueden ser reconstruidos y ser reutilizados.

Además, Darwin dice que una vez que hizo un video y lo subió a YouTube, Tesla le ofreció la recarga rápida que, a diferencia de la “supercharger”, puede llevar varias horas. A su parecer, este ofrecimiento es “una total contradicción” porque si la verdadera preocupación de la empresa es la seguridad, no debió haberle ofrecido la alternativa.

Por todo lo anterior, Niall Darwin presentó una queja ante el Tribunal de Disputas de Nueva Zelanda, que resuelve conflictos por un monto máximo de 15,000 dólares o, si ambas partes están de acuerdo, de hasta 20,000 dólares. Y aunque reconoce que toda esta aventura le ha costado unos 25,000 dólares, al parecer le interesa más conducir el vehículo que recuperar el dinero invertido.

Por cierto, si bien Elon Musk, fundador de Tesla, se ha distinguido por su actividad en redes sociales, a Niall Darwin no le ha respondido uno solo de los mensajes que vía Twitter le ha enviado sobre el asunto. Quizá Musk está más interesado en recibir reflectores por sus “ideas innovadoras” aunque le lleven a difamar personas como al buzo británico que ayudó en el rescate de los niños tailandeses atrapados en una cueva, a quien llamó, sin fundamento alguno, pedófilo. Al parecer una demanda por difamación ya fue presentada en contra del empresario de quien cada vez vamos conociendo más acciones poco éticas.

Más información theguardian.com

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