Sillas vacías en salón de clases

El pasado viernes, al desechar una demanda, un juez de una corte federal en Michigan, Estados Unidos, concluyó que el acceso a la alfabetización o a recibir un mínimo de educación, no es un derecho fundamental.

La demanda fue presentada en septiembre de 2016 y en ella se argumentaba que se había negado “el acceso a la alfabetización” a los estudiantes en una zona de Detroit con las escuelas con peor desempeño, mayoritariamente de minorías raciales, por falta de recursos, mala administración y discriminación.

En la documentación legal se describieron escuelas con sobrepoblación de estudiantes, pero sin maestros, clases sin recursos básicos como libros y lápices, y salones helados en invierno y muy calurosos en veranos, infestados de ratas e insectos.

Así, se exponía que estas condiciones contribuyen al bajo desempeño en las escuelas y deja a los estudiantes con una mala preparación al terminar la secundaria.

“Las pésimas condiciones y pésimos resultados obtenidos en las escuelas de los demandantes no tienen precedente”, se señalaba en la demanda. “Estas hubieran sido impensables en escuelas que atienden a una población de estudiantes predominantemente blancos y prósperos”.

Si bien el juez Stephen J. Murphy III reconoció que hay cierta responsabilidad de las autoridades de Michigan, como el gobernador, mencionado como demandado, y que las condiciones de las escuelas son “nada menos que devastadoras”, desechó la demanda argumentando que, pese que la oportunidad de aprender a leer es “de incalculable importancia” y que un cierto nivel de alfabetismo es necesario para votar, solicitar empleo y tener un sitio para vivir, no es un derecho fundamental. Además, expuso que los demandantes no demostraron suficientemente que hubiera habido discriminación racial por parte del estado.

“En 2018 no se tendrían que presentar demandas para que los niños pudieran tener acceso a maestros y libros”, declaró Mark Rosenbaum, abogado de Public Counsel, el despacho de interés público de California que llevó esta demanda, diciendo que planean presentar una apelación.

“Históricamente, el acceso a la alfabetización ha sido una herramienta para subordinar a ciertos grupos y ciertas comunidades y mantener esas comunidades aplacadas” agregó el abogado. “Y creo que el hecho más explicito en Michigan hoy día es que niños inocentes en Detroit van a escuelas en las que no encuentras maestros ni libros y esto es solo la versión más reciente de ese intento histórico de subordinar a ciertas comunidades”.

Sobre este caso, Paul Tractenberg, experto en educación y derecho constitucional y profesor emérito en la Facultad de Derecho de la Universidad Rutgers, dijo que este tipo de demandas tienen mejores oportunidades en los tribunales estatales.

“En teoría, sería un gran avance el que los tribunales federales reconocieran la educación como un derecho fundamental”, dijo. “Pero no veo posibilidad de que eso suceda durante mi vida”.

En México, el derecho a la educación está protegido en el artículo 3 de la Constitución y sobre este derecho se han obtenido importantes victorias como el amparo concedido el pasado mes de abril por el Juzgado Sexto de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México para que las autoridades educativas en Oaxaca demostraran que separaron de su puesto a aquellos maestros que faltaron por más de tres días consecutivos o discontinuos en el periodo comprendido del 1 al 16 de junio de 2015.

Más información nytimes.com

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