En Hong Kong se está efectuando el proceso en contra de 23 personas, 22 hombres y una mujer, por haber conducido un vehículo con pasajeros sin tener el permiso para operar como transporte público.
Se trata, por supuesto, del proceso que se lleva en contra de personas que operaron como choferes de Uber, el servicio de taxis que dice ser una aplicación y que se encuentra en graves problemas legales en varias ciudades del mundo.
Los hoy procesados fueron detenidos después de un operativo encubierto en que policías contrataron el servicio.
Se trata de un proceso penal porque conforme con la ley vigente en Hong Kong, usar un automóvil para traslado de pasajeros sin contar con la autorización oficial es un delito tipificado en la Ordenanza de Tránsito Terrestre.
Se trata de un delito que se sanciona con una multa de hasta 5,000 dólares hongkoneses la primera vez (US$637); de hasta 10,000 en caso de reincidencia (US$1,274); y, hasta seis meses de prisión en caso de futuras reincidencias.
Por este delito, el pasado mes de marzo cinco personas fueron encontradas culpables de llevar pasajeros sin contar con la debida autorización ni con el seguro de automóvil pertinente, en un proceso que sentó como precedente que no hay diferencia entre los choferes de Uber y los de taxis pirata o sin registro.
De los procesados actualmente, el tribunal de Kowloon escuchó el testimonio de dos de ellos y en próximas fechas comparecerán los demás procesados. Ellos se declararon no culpables el pasado mes de diciembre, aunque en sus procesos no han llamado testigos a su favor. Se espera que las audiencias terminen el próximo 28 de mayo para que el tribunal analice lo expuesto y exponga su decisión.
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