Hogazas de pan

En España se está trabajando en una nueva norma que pretende asegurar a los consumidores que el pan que se vende como integral sea hecho, efectivamente, con harina integral y no con las peligrosas harinas refinadas.

La nueva norma está diseñada por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA) y pretende llenar la laguna que ahora existe respecto del etiquetado del pan integral que suele ser confuso y engañoso a los consumidores.

Actualmente, la ley que regula la fabricación y comercialización del pan, tostadas y pan de molde define "pan integral: es el elaborado con harina integral", pero no especifica el porcentaje de harina integral que debe llevar. La norma entiende, entonces, que harina integral es "el producto resultante de la molturación del grano de cereal y cuya composición corresponde con la del grano del cereal íntegro".

Bajo esta ley, los productores venden pan como “integral” aun cuando no contiene harina integral. Incluso, las etiquetas suelen ser engañosas ya que no es lo mismo señalar que está "elaborado 100% con harina integral" a que está "elaborado con harina 100% integral". En este segundo caso, aunque la harina sea cien por ciento integral, no promete cantidad alguna en el producto.

El proyecto que está siendo elaborado detalla más la descripción del pan integral: "Se denominarán 'pan 100% integral' o 'pan integral' a los panes elaborados con harina exclusivamente integral, excluyendo de dicho porcentaje las harinas procesadas o malteadas. Los panes en los que la harina utilizada en la elaboración no sea exclusivamente integral, incluirán en la denominación la mención 'elaborado con harina integral X%’, correspondiendo X al porcentaje de harina integral utilizado".

Mónica Bulló Bonet, profesora e investigadora de la Unidad de Nutrición Humana del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, explica que aunque la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) no dispone de una legislación específica acerca del etiquetado, "países como Dinamarca y Suecia exigen en sus legislaciones que, para usar la palabra ‘integral’, al menos un 50% del contenido seco del alimento provenga de grano entero; los Países Bajos exigen que el 100% de la harina debe ser integral para que un pan se pueda etiquetar como tal; y Alemania obliga a que esta proporción sea del 90% para el pan y del 100% para la pasta".

Lo anterior es importante porque, como explica la especialista, "el grano entero aporta un elevado contenido en fibra, vitaminas del grupo B, vitamina E, y magnesio, un mineral que se ha relacionado con un mejor metabolismo de la glucosa y la insulina, mejores niveles de presión arterial y, en general, menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Por todo ello, no es sorprendente que el consumo regular de cereales integrales se relacione con un menor riesgo de mortalidad".

En México, el pan de molde que Bimbo nos vende como integral no tiene harina integral, además de que suele contener otras sustancias peligrosas para el consumo humano como cloruro de amonio y azodicarbonamida y un alto contenido de azúcares.

Por esta razón, la organización Al Consumidor enfrentó en 2009 a la multinacional lo que, lamentablemente, no ha resultado ni en productos de mejor calidad ni en etiquetados con información veraz.

Más información elpais.com

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