Derrumbre del edificio del archivo en Colonia

Ante un tribunal alemán inició esta semana el proceso en contra de cinco personas por el derrumbe en marzo de 2009 del edificio del archivo de la ciudad de Colonia que ocasionó el colapso de otros dos edificios y, con ello, la muerte de dos personas.

Casi nueve años después de lo sucedido, la fiscalía de Colonia presentó cargos de homicidio por negligencia en contra del capataz de la construcción de una estación del tren subterráneo construida debajo del edificio del archivo, de otros trabajadores y de funcionarios públicos por no haber vigilado debidamente la construcción de la estación.

El edificio del archivo de la ciudad fue construido en 1971, usando las más innovativas técnicas de construcción de la época para asegurar la preservación de los documentos en un ambiente con temperatura y humedad controlado.

En 2005 inició la construcción de la estación del tren subterráneo de la ciudad. En marzo de 2009, el edificio del archivo se colapsó, llevándose consigo los dos edificios adyacentes. Si bien los trabajadores del subterráneo pudieron avisar oportunamente al personal y visitantes del edificio del archivo, no se evacuaron totalmente los otros edificio y dos personas que dormían al momento de los hechos, fallecieron.

Los documentos preservados en el archivo, algunos incluso de la Edad Media, pudieron ser recuperados con el paso del tiempo.

La fiscalía, a cargo de Torsten Elschenbroich, sostiene que el derrumbe del edificio del archivo se debió a una mala decisión tomada por el capataz de la obra del subterráneo. Conforme a esta versión, cuando los constructores se toparon con una enorme roca que no pudieron quitar, ubicada en el lugar en que debían construir un muro de concreto, el capataz, sin notificarlo a sus superiores, decidió construir alrededor.

Cuatro años después, la construcción no pudo soportar la presión y las tuberías se rompieron los que inundó la zona que eventualmente llevó al colapso del edificio superior.

La compañía constructora ha negado tener responsabilidad alguna y han argumentado que el derrumbe se produjo debido a un "levantamiento hidráulico", un hecho natural que nadie pudo haber previsto.

Debido a que han transcurrido casi nueve años, la presión sobre la fiscalía es grande para lograr una condena, particularmente porque el delito de homicidio por negligencia prescribe a los diez años, de tal forma que si ahora no se logra una sentencia condenatoria, difícilmente se podrá seguir este caso antes de marzo de 2019.

Esperemos que en México no pasen tantos años para que veamos los procesos en contra de los constructores responsables de los edificios mal construidos que se derrumbaron durante los sismos de septiembre de 2017.

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