Alianzas matrimoniales en una mano

Una nueva batalla en contra de la obligación de adoptar un apellido en común tras el matrimonio acaba de iniciar en Japón, donde cuatro personas han presentado una demanda ante la Corte de Distrito de Tokio, esta vez en contra de la Ley del Registro Familiar.

En Japón, el artículo 750 del Código Civil obliga a los cónyuges a adoptar un apellido común, sea el del esposo o de la esposa, una vez que han contraído matrimonio. Lo más frecuente es que las mujeres adopten el apellido del esposo.

Este artículo fue recurrido ante la Corte de Distrito de Tokio en mayo de 2013 por cinco personas, dos cónyuges y tres mujeres que continúan usando sus apellidos de solteras una vez casadas, y que pretendían una compensación por daños de 6 millones de yenes. El argumento presentado era que el artículo contraviene la Constitución pues dicho documento dispone la igualdad para todos y la dignidad de los individuos.

El asunto llegó a la máxima instancia y en diciembre de 2015 la Corte Suprema rechazó la petición al haber concluido que el usar un apellido común durante el matrimonio “es una costumbre profundamente arraigada” en la sociedad, que “permite que las personas se identifiquen a sí mismas como parte de una familia a los ojos de los demás”.

El recurso ahora se interpone en contra de la Ley del Registro Familiar por considerar que es discriminatorio al obligar a los matrimonios de japoneses a adoptar un apellido común en tanto que dicha obligación es inaplicable en caso de matrimonios de japoneses con extranjeros y que los divorciados pueden decidir qué apellido usar.

Parte de este recurso es el empresario de 46 años Yoshihisa Aono, presidente de Cybozu Inc, una de las firmas de software más importantes, quien adoptó el apellido de su esposa, Nishihata, al contraer matrimonio. En rueda de prensa explicó que, pese a que en el ámbito de los negocios es conocido como Aono, sus cuentas bancarias, participaciones accionarias y demás documentación legal está bajo el apellido Nishihata, nombre que debe usar en varias oportunidades como cuando hace una reservación de viaje.

“Pensé que no sería muy desventajoso, porque creí que era una cosa común (para las mujeres) el usar sus apellidos de solteras en los lugares de trabajo”, declaró el empresario. “Pero ha resultado ser difícil… He sentido mucho estrés”.

Junto con el empresario han presentado el recurso una mujer casada que cambió su apellido por el de su esposo y una pareja que no ha contraído matrimonio porque no quieren adoptar un apellido en común.

Los quejosos están solicitando una compensación de 2,2 millones de yenes por “el sufrimiento psicológico” que la medida les ha ocasionado.

Se trata de un tema de gran importancia en el país asiático en donde las jóvenes están decidiendo no contraer matrimonio para no ver estancadas sus carreras profesionales y el hecho de que una vez casadas tengan que cambiar de nombre es otro obstáculo en la consecución de sus objetivos laborales.

De esta forma, como una medida para mejorar la situación laboral de las mujeres, el gobierno central de Japón, encabezado por el primer ministro Shinzo Abe, emitió en septiembre de 2017 una disposición según la cual los funcionarios, particularmente las mujeres, pueden usar para asuntos externos del gobierno su apellido de soltera. Quizá este tipo de medidas permita que esta vez los tribunales, particularmente la Suprema Corte, analicen el tema desde una nueva óptica y terminen por declarar discriminatoria la “costumbre profundamente arraigada” del apellido común.

Más información japantimes.co.jp

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