Manos tras las rejas

Un padre fue sentenciado a dos años de prisión y la madre a 19 meses de prisión suspendida por dos años por haber disparada diariamente durante cuatro meses a sus hijos con una pistola de aire para disciplinarlos. Esta sentencia fue dictada por el tribunal de Preston, en Lancashire, Inglaterra.

Si bien los padres inicialmente declararon que no había usado la pistola de aire o de balines, conocida como BB gun, para disparar a sus hijos, sino una de la marca Nerf que dispara dardos de hule espuma, eventualmente terminaron admitiendo su responsabilidad en cinco cargos de crueldad infantil.

Una vez que las autoridades tomaron conocimiento de los hechos, separaron a los hijos del hogar familiar y siendo entrevistados contaron que su padre era quien usualmente usaba la pistola para disciplinarlos cuando consideraba que se habían “pasado de la raya”, pero que cuando salía dejaba la pistola a la madre para que ella los disciplinara.

Así, a uno de los niños le dispararon por no haber querido cambiar el pañal a un hermano menor, a la niña de 13 años por tener un novio y a otro porque el padre consideró que no lavó correctamente los platos.

“Si no hago las labores de la casa, papá o mamá me amenazan con la BB gun o me disparan con ella. Ellos me disparan en las piernas, brazos, estómago y espalda”, dijo uno de los niños a las autoridades.

Pasados unos cuatro meses de terror constante, uno de los niños le dijo a su profesor que no se sentía seguro en casa por el tipo de castigo que imponía el padre.

Al dictar su sentencia de prisión, el juez Robert Altham dijo: “Este no es el tipo de comportamiento de padres inmaduros. Este es el comportamiento de personas que han desarrollado un sistema, un régimen de disciplina, que involucra este tipo de violencia.

“Claro, no dudo que llevar una casa con [muchos] niños puede y será algunas veces estresante.

“Esto no parece ser el tipo de ofensa que es el resultado de padres que están al extremo. Fue una conducta repetida que se convirtió en un régimen de castigo”.

El juez consideró que el “instigador” de esta conducta fue el padre, quien tiene historial de abuso de drogas y alcohol, aunque lleva seis años sin consumir drogas y diez meses sin ingerir alcohol.

“Los delitos representan el haber disparado a los niños con la pistola de balines, pero también representan el clima de miedo que la sola amenaza de hacer algo engendraría.

“Los niños pequeños y los mayores necesariamente deben haber encontrado extraordinariamente estresante el estar viviendo en una casa donde esta era una forma de castigo por comportamiento bastante trivial”, concluyó el juez.

Desafortunadamente no son los primeros padres que piensan que usar una pistola de aire comprimido en contra de sus hijos es una buena idea. En 2009 un padre fue detenido por haberla usado para mover a su hijo de enfrente del televisor porque no lo dejaba ver.

Más información theguardian.com

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