Anillos matrimoniales

Como una medida para mejorar la situación laboral de las mujeres, el gobierno central de Japón, encabezado por el primer ministro Shinzo Abe, ha emitido una disposición según la cual los funcionarios, particularmente las mujeres, pueden usar para asuntos externos del gobierno su apellido de soltera.

Conforme al artículo 750 del Código Civil japonés, los cónyuges deben adoptar un apellido, sea el del esposo o de la esposa, una vez que han contraído matrimonio. En un país en donde las mujeres caminan detrás de los hombres, es muy frecuente que sean ellas quienes adopten el apellido del esposo.

Desde 2001 el gobierno central permitió a las servidoras públicas casadas el usar sus apellidos de solteras, pero solo respecto de asunto internos en la dependencia en que laboran. Ahora la regla se extiende y ya lo podrán usar en asuntos oficiales hacia el exterior del gobierno, incluso en identificaciones.

Esta decisión del gobierno central pudiera ser el pivote para que otras instituciones, como los bancos, sigan el ejemplo y permitan a sus clientes usar sus apellidos de solteros.

Se trata de una política que es contrastante con la decisión que en 2016 tomó la Suprema Corte de Japón de declarar constitucional el artículo 750 del Código Civil en un caso presentado desde 2013 por cinco personas que argumentaban que este artículo contraviene la Constitución porque dicho documento dispone la igualdad para todos y la dignidad de los individuos.

En su decisión, la Suprema Corte concluyó que el usar un apellido común durante el matrimonio “es una costumbre profundamente arraigada” en la sociedad, que “permite que las personas se identifiquen a sí mismas como parte de una familia a los ojos de los demás”, como lo expuso el magistrado presidente, Itsuro Terada.

Aunque el magistrado Terada aceptó que la presión hacia las mujeres de adoptar el apellido del marido puede significar un inconveniente en la vida profesional, e inclusive puede desencadenar conflictos de identidad, concluyó que estas dificultades pueden ser mitigadas ya que las mujeres son libres de usar sus apellidos de solteras en asuntos no oficiales.

Poco a poco, con este tipo de decisiones, la arraigada costumbre puede ir cambiando y las mujeres obtengan su derecho humano al nombre y a no cambiarlo.

Más información japantimes.co.jp

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