Documento confidencial

La información que se ha presentado en un juicio en contra de la agroquímica Monsanto en San Francisco, California, ha vuelto a cuestionar la ética de la empresa en cuanto al manejo de la información científica en medios y a la seguridad de su producto más vendido, el herbicida Roundup cuyo principio activo es glifosato.

Se trata de una demanda presentada por personas que acusan a Monsanto de haber desarrollado linfoma no Hodgkin debido a la exposición al glifosato. La demanda se presenta casi dos años después de que la Agencia Internacional de Investigación de Cáncer, organismo que pertenece a la Organización Mundial de la Salud, declaró que el glifosato podría ser cancerígeno, con fundamento en diversas investigaciones.

En este proceso se entregaron copias de varios correos electrónicos que aparentemente ponen en evidencia diferentes prácticas de la empresa tendientes a manipular su imagen en los medios, así como discusiones internas sobre la seguridad del glifosato.

Los documentos se hicieron públicos esta semana después de que el despacho de abogadosBaum, Hedlund, Aristei & Goldman los diera a conocer. Al respecto, uno de los socios, R. Brent Wisner, dijo que Monsanto no había firmado un acuerdo para mantener de forma continua la confidencialidad de esta documentación. “Claramente, los abogados de Monsanto cometieron un error”, dijo el abogado. “No tomaron la acción debida para mantener la confidencialidad de estos documentos”.

“Ahora el mundo podrá ver estos documentos que de otra forma hubieran permanecido secretos”, concluyó el abogado Wisner.

En esta documentación se expone, por ejemplo, el caso del académico Henry I. Miller, quien en 2015 publicó en la revista Forbes un artículo rebatiendo los hallazgos de la Agencia Internacional de Investigación de Cáncer sobre el glifosato y su vinculación con el cáncer. Un email de la empresa muestra que Monsanto pidió a Miller que escribiera el artículo a lo que el investigador respondió que lo haría “si pudiera empezar desde un borrador de alta calidad”. En la publicación del artículo, sin embargo, no se declara que Monsanto participó en la preparación del mismo y Miller declara que las opiniones son personales sin estar vinculado a otro tipo de intereses.

Sobre lo anterior, el vicepresidente de estrategia global de Monsanto, Scott Partridge, dijo que “ese fue un esfuerzo colaborativo en función de la indignación que escuchamos de muchas personas sobre los ataques al glifosato".

"Esta no es una revista científica revisada por pares. Es una editorial con la que colaboramos”, concluyó el ejecutivo.

En estos correos también se pueden leer dudas presentadas por científicos y ejecutivos sobre la seguridad del glifosato. “No podemos decir que el glifosato no es cancerígeno…no hemos hecho las pruebas necesarias en la fórmula para hacer esa declaración”, escribió en 2003 una ejecutiva, quien luego agregó que “podemos hacer una declaración sobre el glifosato y podemos inferir que no hay razón para creer que Roundup pueda ocasionar cáncer”.

La demanda radicada en San Francisco no es el único frente legal de la agroquímica actualmente. Ante una Corte de Circuito en San Luis, Misuri, hay más de 200 demandas en contra de Monsanto presentada también por quienes suponen haber contraído cáncer por exposición al herbicida Roundup.

Lo interesante de esta segunda demanda es que junto con Monsanto ha sido demandada la agencia de publicidad Osborn & Barr por las campañas publicitarias que ha hecho para el herbicida durante varios años.

Los abogados que representan a la agencia de publicidad, del despacho Armstrong Teasdale de San Luis, pidieron el pasado 19 de julio que se desecharan las demandas en contra de su representado alagando que no tienen responsabilidad por la publicidad que hacen de presuntos productos defectuosos.

Se trata de un interesante caso porque de proseguir la demanda y en la eventualidad de ser encontrados culpables, se crearía un precedente sobre la responsabilidad de los creativos de las agencias de publicidad respecto de los productos que ayudan a promocionar.

Más información nytimes.com y adweek.com

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