Chucho, el oso que recibió un amparo

La Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia de Colombia, concedió el recurso de Habeas Corpus en favor de un oso de anteojos (Tremarctos ornatus) “Chucho”, para que sea trasladado del zoológico de Barranquilla a su hábitat natural en semicautiverio.

Chucho llegó a la reserva ecológica de Río Blanco, en Manizales, en el Departamento de Caldas, en 1998, cuando era un cachorro. Llegó a acompañado de una osezna llamada Clama, como parte de un programa de repoblamiento del oso andino en Colombia. 

Cuando murió su compañera, hace cerca de 9 años, el animal se deprimió y comenzó a escaparse por la ciudad de Manizales y en ese momento empezó a notarse en él un deterioro físico propio de una mala alimentación y de la falta de un hábitat ideal, así como por la falta de contacto con animales de su especie.

Por ello las autoridades ambientales decidieron trasladar al oso al zoológico de Barranquilla, en Atlantico, Colombia, a 997 kilómetros de su ubicación original.

Si la muerte de Clama lo había vuelto "depresivo, más sedentario y pasivo", su sorpresivo traslado al zoológico el 14 de junio agravó su condición. Para que el oso fuera trasladado y mejorara su estado anímico, el abogado Luis Domingo Gómez Maldonado interpuso un Habeas Corpus a nombre de Chucho.

En su recurso, Gómez Maldonado expone que el traslado al zoológico condenó al oso a un “…cautiverio permanente, conducta que el legislador ha querido erradicar a través del principio de protección animal señalado en el literal a) del artículo 3 de la Ley 1774 de 2016”.

Esta disposición de la Ley 1774 de 2016 que castiga el maltrato animal en Colombia, define la protección al animal y señala que “El trato a los animales se basa en el respeto, la solidaridad, la compasión, la ética, la justicia, el cuidado, la prevención del sufrimiento, la erradicación del cautiverio y el abandono, así como de cualquier forma de abuso, maltrato, violencia, y trato cruel”

Asimismo, explicó que al no existir en Colombia “…un mecanismo propio, idóneo que permita tomar medidas inmediatas y urgentes con el fin de proteger el derecho de los animales como seres sintientes…” específicamente para protegerles en contra de este tipo de traslado, es que utilizó la figura del habeas corpus, para evitar que el animal que antes se encontraba libre, sea retirado de su cautiverio, solicitando su traslado a la reserva La Planada del Departamento de Nariño”.

El Habeas Corpus en Colombia tutela la libertad de las personas cuando son capturadas con violación a las garantías constitucionales o legales, o se prolonga ilegalmente la privación de la libertad.

La Sala Civil Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Manizales negó el recurso, estableciendo que al no existir derechos fundamentales para los animales y que tanto la tutela como el Habeas Corpus eran mecanismos propios a los seres humanos, no eran el medio legal idóneo para proteger a un animal, para lo que se podían interponer acciones populares o acciones administrativas.

El abogado Gómez Maldonado no quedó satisfecho con la resolución y la impugno ante la Sala de Casación Civil, al considerar que no existía un "mecanismo propio e idóneo que permitía (...)proteger a los seres sintientes" en Colombia, cuando países como Argentina ya habían sentado precedentes con el fallo a favor de un chimpancé, Cecilia, que tuvo que ser trasladado a "la reserva de grandes monos en Brasil".

En la sentencia de la Sala de Casación se establece que los animales son seres sintientes, como es reconocido por el Código Civil de Colombia después de una reforma realizada en 2016, concepto que fue ratificado por la Corte Constitucional que estableció que “de la Constitución se deriva un deber de protección a los animales en su condición de seres sintientes” concepto que no está pelado con considerarlos bienes, y partes del patrimonio, pero esa propiedad está limitada por su condición de “seres sintientes”, por lo que se prohíben los tratos crueles, la generación injustificada de dolor o su abandono, que explican las medidas administrativas y penales para su protección “que responden a su capacidad de sentir y a la forma como debe expresarse la dignidad humana”.

“Como los animales son capaces de sentir y sufrir, la ley los protege, debiendo ser sujetos de derechos, por ende son titulares de la prerrogativa a la libertad, así sea, a vivir una vida natural y a tener un desarrollo, con menor sufrimiento…”, así el magistrado de la Sala encuentra compatible el habeas corpus, al ser “…una herramienta constitucional dirigida para salvaguardar la garantía supra legal de la libertad de las personas… para exigir por conducto de cualquier ciudadano, la protección de su integridad física, así como su cuidado, mantenimiento o reinserción a su hábitat natural”.

En este orden de ideas, el magistrado revisó las condiciones del traslado y concluyó que no existían  los estudios científicos que justificarán el mismo, además que no se había remitido la hoja de ruta para su liberación en la fauna silvestre, la estrategia de conservación de Chucho y la forma en que el cambio de altitud y de temperaturas podrían vulnerar su desarrollo.

Por ello, el magistrado revocó la decisión de primera instancia y ordenó su traslado desde el zoológico de Barranquilla a una zona más adecuada "con plenas y dignas condiciones de semi cautiverio”, en la reserva La Planada del Departamento de Nariño, dónde podría reencontrarse con otros osos y, quizá, con algún familiar lejano, de los que dejó cuando se fue a Manizales. 

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