Balanza judicial

Frente a la fuerte ola de protestas, el presidente de Polonia, Andrzej Duda, decidió vetar dos leyes aprobadas por el Parlamento que subordinaban la independencia del poder judicial al ejecutivo mediante el nombramiento de magistrados de la Suprema Corte y jueces por parte del gobierno.

Las leyes fueron aprobadas la semana pasada por parlamentarios miembros del gobierno de coalición de extrema derecha de Polonia. La primera de ellas ordenaba la destitución de todos los integrantes actuales de la Suprema Corte, otorgando al ministro de justicia, que es también el procurador general, la facultad de decidir quiénes podían permanecer en sus cargos. La segunda ley aprobada, otorgaba poder a los políticos sobre el Consejo de la Judicatura Nacional que nomina a los integrantes de la Suprema Corte. La tercera ley da potestad al ministro de justicia de nombrar y remover libremente a los jueces de tribunales inferiores.

Las dos primeras leyes fueron vetadas por el presidente Duda, aunque la tercera fue ratificada por lo que está lista para iniciar su vigencia.

Desde que estas leyes fueron anunciadas, la Comisión Europea advirtió de posibles sanciones por la interferencia del gobierno en la independencia del poder judicial. Incluso se manifestó al respecto Donald Tusk, presidente del Consejo de Europa y ex primer ministro polaco, quien advirtió de “un negro escenario que podía llevar en última instancia a la marginalización de Polonia de Europa”.

Al vetar las dos leyes, el presidente Duda advirtió que las reformas al poder judicial son necesarias, pero dijo que deben ser “reformas sensatas”. Señaló que su decisión de vetar estas leyes fue tomada tras la consulta con estudiosos del derecho y jueces y que la más prominente de estas voces fue la de  Zofia Romaszewska, una veterana disidente de la época comunista que dijo que no quería que Polonia regresara a los días en que “el procurador general podía hacer virtualmente cualquier cosa”.

A la prensa, Zofia Romaszewska, que estuvo presa durante el régimen comunista y que actualmente es asesora del gobierno, declaró que estaba fuera de cuestionamiento que el procurador general tomara control de la Suprema Corte.

Como en nuestro sistema, el veto presidencial puede ser superado si en la Parlamento las leyes vuelven a ser aprobadas, en el caso de Polonia por las tres quintas partes de los integrantes del Senado y del Sejm que es la Cámara Baja. Se antoja una posibilidad complicada pues el partido del gobierno, Derecho y Justicia, encabezado por la primera ministra Beata Szydło, solo tiene mayoría simple en el Sejm por lo que es más factible que reformen las iniciativas y acuerden su ratificación con el presidente.

Por lo pronto los polacos que se opusieron a estas reformas mediante manifestaciones multitudinarias en diversas ciudades del país han declarado una victoria, pero piden que también se vete la tercera ley.

Más información bbc.com

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