Derrames de Shell en Nigeria

El martes de esta semana, cuatro viudas de fallecidos activistas ogoni presentaron una nueva demanda en contra de Shell, esta vez ante un tribunal en La Haya, Países Bajos. Se trata de un largo caso en que se pide resarcimiento por daños por complicidad de la empresa petrolera con el régimen militar de Nigeria que en 1995 llevó a la muerte a nueve activistas del pueblo Ogoni.

Los hechos que dieron origen al litigio evolucionaron de la siguiente manera: en 1958 la empresa Shell se estableció en la región de los Ogoni en Nigeria, en donde en 1990 surgió el Movimiento para la Supervivencia de los Ogoni, creado por el escritor nigeriano Ken Saro-Wiwa. Esta agrupación inició movilizaciones contra la empresa por abusos cometidos contra los habitantes y trabajadores, además de por contaminación ambiental.

En una de esas movilizaciones, cuatro líderes de la comunidad resultaron muertos y se acusó de estos asesinatos a Saro-Wiwa y a otros ocho miembros de su movimiento. En el juicio se les encontró culpables y fueron condenados a muerte.

A partir de los sucesos, Shell fue demandada sobre la base de que las empresas se deben comprometer a respetar los derechos humanos y se le acusó de haber estado en complicidad con el régimen militar que la década pasada gobernaba Nigeria.

Los abogados de los ogoni se decidieron por demandar a Shell en territorio de Estados Unidos, con base de una ley que data de 1789 y que faculta a los tribunales de ese país a conocer de asuntos que violen o vulneren los derechos humanos cometidos en otros países. Sin embargo, en 2013 la Suprema Corte de Estados Unidos concluyó que no tenía jurisdicción para conocer del caso.

Mientras tanto, y respecto del tema de la contaminación ambiental, en 2012, abogados representantes de los intereses de pescadores Bodo, en la región ogoni de Nigeria, demandaron a Shell en una corte de Londres, Reino Unido, por falta de pago de  compensaciones debidas por recientes derrames en la zona. Este proceso terminó en 2015 cuando Shell acordó pagar $84 millones de dólares como compensación por dos derrames de petróleo en la zona.

La demanda que se presentó esta semana en un tribunal de La Haya, Países Bajos, ha sido promovida por Esther Kiobel, viuda del doctor Barinem Kiobel, y de Victoria Bera, Blessing Eawo y Charity Levula, cuyos esposos fueron ejecutados en 1995 junto con Saro-Wiva.

En esta demanda civil, las mujeres señalan a Shell de haber sido cómplice del arresto ilegal de sus esposos, de la violación a sus integridades personales, de la violación a sus derechos a un debido proceso y de la violación del derecho a la vida, además de haber violado con todo ello el derecho de ellas a una vida familiar.

En esta demanda, Esther Kiobel y sus co-demandantes están siendo apoyadas por Amnistía Internacional. Al respecto, Audrey Gaughran, directora de investigación de este organismo dijo lo siguiente: “Las ejecuciones de los nueve ogoni estremecieron al mundo. Shell ha estado evitando la responsabilidad por su complicidad en estas muertes por más de 20 años, pero ahora, gracias a la determinación y valor de Esther Kiobel en asumir a este Goliat corporativo, el pasado finalmente lo está alcanzando.”

Mediante comunicado de prensa, Shell, a través de su división en Nigeria, Shell Petroleum Development Company of Nigeria Limited, (SPDC), manifestó lo siguiente: “Siempre hemos negado, en los términos más fuertes posibles, los alegatos hechos por las demandantes en este trágico caso. Las ejecuciones de Ken Saro-Wiwa y de sus compañeros ogonis en 1995 fueron eventos trágicos llevados a cabo por el gobierno militar en el poder en ese momento. Estuvimos impactados y entristecidos cuando escuchamos de las ejecuciones”.

“SPDC no ha tenido la oportunidad de revisar completamente el reporte de Amnistía Internacional”, se lee también en el comunicado, “pero basados en un resumen de sus hallazgos al que hemos tenido acceso, los alegatos de Amnistía en contra de Royal Dutch Shell y SPDC son falsos y sin méritos. SPDC no se coludió con las autoridades para suprimir los movimientos comunitarios y de ninguna forma alentaron ni abogaron por actos de violencia en Nigeria. De hecho, la empresa cree que el dialogo es la mejor forma de resolver disputas”.

Ya veremos qué sucede esta vez ante el sistema judicial neerlandés.

Más información theguardian.com

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