Escudo del Barcelona

La Sala Segunda del Tribunal Supremo de España ha confirmado la condena de 21 meses de prisión y multa de 2,093,000 de euros impuesta al jugador del FC Barcelona a Lionel Andrés Messi Cuccitinni como autor de tres delitos contra la Hacienda Pública, cometidos en sus declaraciones del Impuesto sobre la Renta de Personas Físicas de 2007, 2008 y 2009 en los que defraudó a Hacienda 4,1 millones de euros de los ingresos obtenidos por la explotación de sus derechos de imagen.

La sentencia también reduce la pena impuesta a su padre de 21 a 15 meses de prisión, como cooperador necesario, al apreciar la atenuante de reparación del daño por la devolución a Hacienda por parte de su hijo del dinero defraudado antes de que se iniciara el juicio.

El Tribunal Supremo echa por debajo el argumento principal de la defensa de Messi de que el ignoraba lo que sucedía y que todas las negociaciones y administración de los negocios eran asunto de su padre, estableciendo que el jugador conocía "inequívocamente" su obligación de tributar por los ingresos obtenidos por la explotación de sus derechos de imagen.

"No resulta acomodado a lógica admitir que quien percibe importantes ingresos ignore el deber de tributar por ello. Ni se acomoda a lógica que quien constata que no abona nada en absoluto a Hacienda como tributo, pese a la elevada percepción de concretos ingresos (los derechos de imagen)” ignore que está defraudando a la hacienda pública, dice el Supremo.

La Segunda Sala advierte que el delantero empezó a firmar contratos de cesión de derechos de imagen cuando era menor, pero siguió firmándolos cuando cumplió la mayoría de edad e "interviene personalmente en muchos de los contratos que se iban sucediendo". "Cualquiera que fuera su ingenuidad, las actuaciones que indican que interviene personalmente, y no solamente estampando su firma en documentos, revelan su plena consciencia de que ese camino llevaba inexorablemente al insolidario resultado de la defraudación fiscal”, sostiene el tribunal.

La sentencia también destaca que la Audiencia de Barcelona excluyó expresamente que la falta de pago fuera producto de un error del jugador y su padre. "El desconocimiento evitable, derivado de la indiferencia, no es un error, y no puede provocar una descarga de la responsabilidad. No puede errar aquél que no tiene interés en conocer".

Messi también argumentaba que la sentencia impuesta por la Audiencia afectaba su "dignidad humana" porque lo utilizaba para enviar "un mensaje a la ciudadanía" sobre el cumplimiento de los deberes fiscales. Los magistrados rechazan esta interpretación y lanzan un fuerte reproche al jugador: "El hombre es un ser con dignidad señor de sus actos", advierten. "Y más si el acto, por sus importantes efectos económicos, debilitan la capacidad del Estado para poder paliar precisamente las necesidades de ciudadanos sometidos a situaciones sociales y económicas mucho más incompatibles con la dignidad del ser humano que la de quien soporta una pena democráticamente dispuesta por la ley".

Por otra parte, el Supremo considera "insólito" que no se incluyera en la acusación a los asesores a los que acudió Messi. "Cuando acude al despacho profesional no es para que éste le informe sobre cuál sea su obligación tributaria y cómo darle adecuado cumplimiento, sino para que le indiquen cómo lograr eludirlo, pues solamente desde este designio se comprenden los actos materialmente ejecutados por el acusado".

Al ser una condena inferior a dos años y carecer el jugador y su padre de antecedentes penales, la Audiencia de Barcelona puede suspender la entrada en prisión de los Messi.

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