Carta

 

En una consulta impulsada por la Oficina de Derechos de Autor de Estados Unidos para mejorar la legislación actual en la materia, se analiza si se incorpora a la misma los “derechos morales” de los autores sobre sus obras, y organizaciones como la MPAA (Motion Picture Association of America, Asociación Cinematográfica de América) y la RIAA Recording Industry Association of America (Asociación de Industria Discográfica de Estados Unidos) se han manifestado en contra.

Los derechos morales en materia de derechos de autor reconocen una relación entre el autor y su obra, reconoce que la misma es una forma de expresión de la persona. Incluyen dos aspectos específicos, el derecho al reconocimiento de la paternidad de la obra (autoría) y el derecho de un autor a preservar la integridad de la obra, es decir, a negarse a la realización de modificaciones u obras derivadas de la misma.

Estos derechos son reconocidos por el Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas, firmado en 1886 y al que poco a poco los países se fueron uniendo. El Convenio establece el derecho de reclamar la autoría de la obra y el derecho de oponerse a cualquier mutilación, deformación u otra modificación de la misma, o bien, de otras acciones que dañan la obra y podrían ser perjudiciales para el honor o el prestigio del autor.

Estados Unidos adoptó el Convenio de Berna hasta 1989 y cuando lo hizó excluyó los derechos morales, así que lo que sigue prevaleciendo en ese país es la protección del derecho a la difusión y copia de la obra (copyrigth).

Sin embargo, los avances tecnológicos llevaron al Congreso de Estados Unidos a aprobar en 1990 la Ley de Derechos de los Artistas Visuales (VARA), que es la primera legislación federal que reconoce los derechos morales, garantizando el derecho del autor a declarar o negar su autoría sobre una obra (derecho de paternidad) y a que se le respete la integridad de su obra, limitando la distorsión, mutilación o modificación de la misma. La ley sólo otorga protección a pinturas, dibujos, grabados, esculturas e imagenes fotografías producidas sólo para exposición y existentes en ejemplares individuales o en ediciones limitadas de 200 o menos copias, firmadas y numeradas por el artista.

Además, algunas legislaturas de los estados y decisiones judiciales crearon una protección limitada de los derechos morales.

En vista de los avances legislativos, judiciales y tecnológicos, en abril de 2016 la Oficina de Derecho de Autor organizó un simposio bajo el título “Authors, Attribution, and Integrity: Examing Moral rights in the United States” (Autores, Atributos e Integridad: Examen de los derechos morales en los Estados Unidos).

En ese simposio al que asistieron autores, abogados, artistas, músicos e intérpretes se destacó la importancia del derecho moral a la paternidad de la obra y la importancia de la gestión para el reconocimiento de este derecho. En vista de las conclusiones y en aras de apoyar una fundamentada revisión de los citados derechos morales en el Congreso de Estados Unidos, la Oficina de Derecho de Autor lanzó una consulta pública entre el 23 de enero y el 9 de marzo de 2017.

En esa consulta, tanto la MPAA como la RIAA se manifestaron en contra de la introducción de los derechos morales de los artistas en la legislación. Consideran que el sistema actual funciona bien y temen que sea impráctico y costoso acreditar a todos los creadores por sus contribuciones.

La MPAA destaca que los nuevos derechos morales pueden hacer más difícil para los productores distribuir su trabajo y pueden violar los derechos de la Primera Enmienda de los productores, artistas y terceros que deseen utilizar el trabajo de otros. “Se corre el riesgo de alterar el sistema que ha hecho de los Estados Unidos el incomparable líder mundial en la producción de películas durante más de un siglo", subrayan.

La RIAA tiene una visión similar, aunque el argumento central es algo diferente, para ellos es más una cuestión económica. “Después de quince años de que disminuyeron los ingresos para la industria, el panorama de industria de la música grabada finalmente está mostrando signos de mejora. Este frágil resultado de recuperación es en gran medida por la creciente adopción de los consumidores de nuevos modelos de streaming", escribe la RIAA, pero consideran que una nueva legislación podría afectar esta “naciente recuperación”.

De acuerdo con la RIAA sería costoso para los servicios de streaming incluir todos los créditos de los que están involucrado en el proceso creativo. Además, de que se requeriría de un espacio de pantalla adicional y alejaría a los usuarios.

Esto tal vez sea una exageración, porque al menos en la industria del cine en los créditos a parecen hasta los nombres de los choferes o meseros que sirvieron en la producción de la misma, vamos hasta de los bebés que nacieron durante la filmación.

Además, en la mayoría de los países, el nuestro, por ejemplo, se reconocen esos derechos morales y vienen operando con los nuevos avances tecnológicos, sin ningún problema, no se ve por qué tendría que ser porblema para la industria de la música o del cine norteamericanos.

Ahora depende de la Oficina de Derechos de Autor de EEUU determinar si en realidad se requiere un cambio, o si todo seguirá igual.

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